Un ejemplo de campanero en activo, es el de Paco Isasti Irusta (1929), en la iglesia de Alzola, barrio de Elgoibar, actualmente con unos 200 vecinos, donde se sigue oficiando la misa diariamente. Este lugar tuvo notoriedad hasta hace cuatro siglos como puerto fluvial, donde llegaban por caminos de uña, mercancías del interior para su expedición por Deba o, de éste para el recorrido inverso. A partir de 1846, la puesta en marcha del conocido balneario, donde acudían numerosos agüistas, supuso un nuevo florecimiento. Durante la época de los baños, que duraba tres meses, se oficiaba misa diaria en la capilla del establecimiento.
Paco Isasti con seis años, empezó de monaguillo y se inició en el oficio de campanero poco después, ayudando a su abuelo José Irusta Ulacia (1866), que se mantuvo en la actividad hasta los 70 años, muriendo con 79. No ha percibido retribución económica por su trabajo de sacristán-campanero, permitiéndosele el uso de una vivienda contigua, propiedad de la Iglesia. Por el mantenimiento del reloj, el Ayuntamiento de Elgoibar le abona una módica cantidad. Lógicamente, conoce como nadie los toques habituales de la Iglesia de Alzola, utilizando algunas o las cuatro campanas (una a cada lado del campanario), sintiéndose orgulloso de su actividad.
El cache
Junto al caché hay una marca de la altura a la que llegó el río Deva en las inundaciones del año 1983.