EL DESCAMPADO
En el triángulo formado por la M-40, la M-511 y el barrio de Cuatro Vientos, se encuentra un terreno que los militares han usado para entrenarse durante décadas. Aunque a simple vista parece una tierra baldía, es casi imposible dar un paso sin encontrar conejos, faisanes y otros animales. Además, desde las zonas altas, se pueden disfrutar de vistas muy interesantes de la ciudad de Madrid.
El objetivo de esta serie de cachés (que irá ampliándose con el tiempo), es ofrecer un aliciente para visitar la zona, ya sea en bicicleta o andando. Si se tiene cuidado con los desniveles y el estado del terreno, también se puede buscar de noche. Lejos de las luces de la ciudad, el descampado resulta bastante tétrico, y cualquier paseo se convierte en toda una aventura.
RUNNERS
Si visitas el caché durante el día, es probable que te tropieces con ellos. Gente vestida con camisetas apretadas, sudando como pollos al espeto, y corriendo como si los persiguiera el Ministro de Hacienda. Que hay gente pa tóh, como decía mi abuela. Si el runner en cuestión tiene pelo largo, perilla, y mirada ligeramente extraviada, y además le acompaña una rubia, ¡no te fíes! Podría ser una parejita de esos frikis que andan por allí escondiendo unos misteriosos objetos llamados "cachés".
Si tú mismo te entretienes corriendo, el descampado es una excelente opción. Si se evita las horas del día más calurosas, ofrece numerosos caminos y sendas, muy alejadas del estrés del Madrid más urbano. Si eres capaz de entrenar habitualmente por esas cuestas, escogiendo tramos que contengan grava o arena, no habrá carrera de cross que se te resista, Palabra.
En cuanto al caché, no debería presentar demasiadas dificultades.
NOTA IMPORTANTE
Antes de tocar nada, fijaos muy bien dónde y cómo está camuflado el caché. Haced una foto si os falla la memoria a corto plazo, como al prota de Memento. ¿Lo tenéis? Estupendo. Pues ahora estáis en condiciones de dejarlo como estaba. Salvo que la naturaleza lo haya desplazado de su sitio, os pedimos que un pelín de cuidado y respeto. En caso contrario, os localizaré, os ataré a una silla, y os haré escuchar cien veces la discografía completa de Pitbull. Vosotros mismos.