La carretera de El Pardo, el río Manzanares y el precioso puente de piedra flanqueado por las estatuas de Fernando VI y su esposa Bárbara de Braganza, enmarcan el espacio que ocupa este complejo lúdico-deportivo. En total son cerca de 300.000 metros cuadrados que fueron destinados como área de descanso y entretenimiento de los madrileños.
A mediados del siglo XX, unas compuertas instaladas en los ojos del puente embalsaban las aguas del río conformando una gran "playa" artificial, muy frecuentada por los madrileños. Como consecuencia de ese uso masivo, la Obra Sindical "Educación y Descanso" impulsó la idea de construir el Parque Sindical Deportivo Puerta de Hierro, conocido simplemente como "Parque Sindical", y rebautizado años más tarde como Parque Deportivo Puerta de Hierro.
La magna obra, inaugurada en 1955 con la firma del prestigioso arquitecto Manuel Muñoz Monasterio, se convirtió en el mayor complejo deportivo de Europa. Un paraíso natural a orillas del Monte del Pardo y en las estribaciones de la carretera que da acceso a este núcleo urbano. Aunque, en la actualidad, se encuentre a escasos cinco minutos de Moncloa, en su día la ubicación era alejada y su acceso complicado para la mayoría de los madrileños, lo que constituía un viaje largo y, en muchos casos, caluroso.
Desde siempre, la sola perspectiva de poder darse un baño en el embalse y mitigar los calores soportados en los meses de verano, atraía masivamente a los madrileños para acudir a la zona, que fue conocida, popularmente, como "playa de Madrid", "Parque Sindical" o "charco del obrero". Las cifras atestiguan por sí solas el enorme arraigo que en poco tiempo logró la instalación: 650.000 madrileños disfrutaron de ella durante los tres meses en el verano de 1959, y sólo el 2 de agosto de ese mismo año se alcanzó la cifra record de 26.000 visitantes.
Pero los responsables del Parque querían explotar también las enormes posibilidades deportivas del complejo. El objetivo era mantener la identificación popular como espacio de entretenimiento y asueto, posibilitando, al mismo tiempo, que el público aprovechara, cada vez más, su diversa y versátil zona deportiva. La progresiva inauguración de nuevas instalaciones fue consolidando el cambio.
En 1957, se inauguraron tres piscinas al aire libre; en 1958, el campo de fútbol de hierba y la pista de atletismo. En 1959 se iluminaron el frontón, las canchas de baloncesto y el parque infantil. Además, ese mismo año, se consolidó la auténtica "joya de la corona" por la que el arquitecto Francisco de Asís Cabrero unificó las tres piscinas existentes en una sola, creando una superficie acuática artificial sin parangón, 7.258 metros cuadrados de lámina de agua -casi siete veces más grande que una piscina olímpica- y apenas unos metros más pequeña que un campo de fútbol. En definitiva, logró que Madrid contara por entonces con la piscina más grande de Europa al aire libre.
El cache: Se trata de un micro que solo contiene logbook y maquina de escribir. Feliz geocaching!!!