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Valdelamusa minera Traditional Cache

Hidden : 10/3/2015
Difficulty:
2 out of 5
Terrain:
2.5 out of 5

Size: Size:   micro (micro)

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Geocache Description:


Breve Reseña Histórica de Valdelamusa

Por: José Joaquín Ramírez Fernández.

El topónimo de "Valdelamusa en la historia"

Para conocer el nacimiento del topónimo de "Valdelamusa", hay que remontarse a los albores de la conquista musulmana de España. Más concretamente hasta el emir del Norte de Africa Musa ben Nusayr que en el año 712 pasó con sus tropas a la península para unirse a su lugarteniente Tariq que ya en la primavera del año 711 había desembarcado en Gibraltar.

Musa, con sus 18.000 hombres, siguió un itinerario de conquista que le llevó a ocupar las plazas de Carmona, Medina Sidonia y Sevilla, atravesando después tierras de la actual provincia de Huelva y cruzando un valle en las primeras estribaciones de la Sierra que recibió su nombre “ Fachch Musa” , que con el tiempo devino en “Valdelamusa” (Vallvé, J. y otros.La invasión árabe de España. Historia 16. Madrid 1995).

Aquel valle adehesado de encinas y alcornoques lo encontramos referido en multitud de legajos de los archivos municipales de Cortegana (municipio al que pertenece en la actualidad), Almonaster la Real y el Cerro de Andévalo, y en su mayor parte debido a una contienda jurisdiccional que arranca en el siglo XV entre los concejos antedichos por delimitar y poseer jurisdicción sobre una dehesa que disfrutarían por terceras partes desde 1845.

Esta contienda jurisdiccional de siglos se reactiva a mitad del siglo XIX, momento en que estaba muy reciente la conformación provincial del Ministro Javier de Burgos (1834), y por tanto, días donde los trabajos de delimitación de los términos municipales enfrentaban a algunos Ayuntamientos.

Pero además, otra cuestión, quizás más importante vino a reactivar aquel pleito secular y el afán por delimitar o poseer la Dehesa de Valdelamusa, esto es, el registro de la mina “Cumbres de Confesionarios”, así como el incipiente crecimiento de un núcleo poblacional llamado Valdelamusa. Ambos acontecimientos reportarían a las arcas municipales del Consistorio cabecera pingües riquezas a través del cobro de impuestos y permisos a empresas y trabajadores.

El nacimiento de la población de Valdelamusa.

Hasta este momento, siempre que hablamos de Valdelamusa se ha hecho referencia a un valle o dehesa de encinas y alcornoques que albergaba aprovechamientos forestales y ganaderos de los vecinos de Cortegana, Almonaster y El Cerro, pero que no contenía ningún núcleo estable de población.

A mediados del siglo XIX, una favorable legislación minera y la necesidad de metales en la industria europea facilitó la entrada de capitales y empresas extranjeras en toda la faja pirítica onubense, cuya riqueza minera es conocida desde la antigüedad.

En 1845, Pedro Pérez Tobías registra la mina “Cumbres de Confesionarios” sita en la Dehesa de Valdelamusa. La puesta en explotación de la mina fue precaria y dificultosa, hasta que en 1886 la empresa francesa Compagnie des Mines de Aguas Teñidas adquiere la mina al mismo tiempo que la cercana explotación de Aguas Teñidas

Paralelamente, y al calor del surgimiento de distintas explotaciones mineras en el Andévalo y la Sierra onubense, Guillermo Sundheim acomete la construcción del ferrocarril Huelva-Zafra que en su primer tramo Huelva-Valdelamusa fue inaugurado el 23 de julio de 1886 (por cierto, fecha coincidente con las fiestas de la Velada de Valdelamusa,… ¿casualidad?).

Minas y ferrocarril son factores que interactúan para que un asentamiento minero inicial, se fuera consolidando pronto como una población emergente que ya en 1888 contaba con 298 trabajadores que junto con sus familias fueron los primeros valdelamuseños dignos de llamarse como tales.

El esplendor económico.

En 1889 la Societe Francaise des Pyrites de Huelva se subroga en todas las posesiones de la anterior Compagnie des Mines d´ Aguas Teñidas adquiriendo pues entre otras, las explotaciones de Confesionarios, Aguas Teñidas y Lomero-Poyatos. Confesionarios se agotó en los días finales del siglo, pero las otras explotaciones tomaron desarrollo y auge, lo que supuso para la población de Valdelamusa un verdadero momento de esplendor económico y social. Así lo reflejan las palabras (quizás algo exageradas y aduladoras) de un periodista coetáneo del Diario madrileño EL LIBERAL que visitó Valdelamusa en 1895, …

“ Valdelamusa es un pueblo esencialmente minero. Allí todo el mundo vive de las minas. Las casas, la iglesia, las escuelas, el hospital, el cementerio, pertenecen a la Compañía; todo está construido y costeado por ella. Para el minero de Aguas Teñidas no hay más amor que el amor al pedrusco que lleva en sus entrañas el metal codiciado… No tienen más admiración que en la que su alma despierta la sabiduría de Mr. Prevost, el mejor amo que ellos han tenido…

El maestro de escuela vive en calma y tranquilidad envidiable, disfrutando un sueldo de 18.000 reales. El cura cumple los religiosos preceptos emulado por la satisfacción de sus necesidades cubiertas esplendidamente por aquella empresa poderosa. El médico cura a sus enfermos, y el sepulturero entierra a los muertos… Fuera de allí, no hay nada más. De sus padres aprendieron el rudo trabajo y mueren trabajando con el consuelo de saber que su viuda y sus hijos pequeños tendrán, mientras vivan, pan para comer y techo para dormir… La Compañía lo paga todo y atiende a todo.

Aquel río de hierro, que se trueca en oro al llegar a la mano de los explotadores, da para mucho: enriquece a una empresa y sostiene al obrero hasta después de su muerte… Valdelamusa, para el minero, es un paraiso mil veces mejor al que nos cantaba en estrofas admirables el gran poeta inglés. 1200 obreros trabajan en la mina de Aguas Teñidas; reciben su jornal dos veces por semana y se subdividen en jornaleros de …”.

José de la Loma. EL LIBERAL. 8 de febrero de 1895. Viaje del Liberal por España. Valdelamusa.

Crisis, abandono de la actividad y resurgir.

Las explotaciones antedichas y sobre todo Lomero-Poyatos aportaron a nuestra población el sustento económico durante gran parte del siglo XX, hasta que a mediados de la década de los 70, la caída en picado de los precios de los metales en general y de la pirita y el cobre en particular en los mercados internacionales, dan al traste con la actividad minera de toda la Faja Pirítica Onubense.

Valdelamusa queda sumida desde entonces en un sueño soporífero de estancamiento y recesión del que parece despertar muy recientemente con la puesta en explotación de nuevo, de antiguos y conocidos yacimientos mineros, que ya un día hicieron posible su existencia y la de todos nosotros.

No volverán aquellos días de actividad frenética,

no volverán el ir y venir de trabajadores a sus tajos,

no volverán las locomotoras silbando cargadas de su gris mineral.

No volverán,

pero en cada uno de nosotros y nosotras,

valdelamuseños y valdelamuseñas,

pervive el recuerdo de la mina,

de sus labores,

de los trenes,

del esfuerzo y sufrimiento de nuestros ancestros,

de los hombres y mujeres que engendraron y construyeron VALDELAMUSA.

 

Additional Hints (Decrypt)

ohfpn ovra, svwngr, ab gr fhonf cbe yn cnerq.

Decryption Key

A|B|C|D|E|F|G|H|I|J|K|L|M
-------------------------
N|O|P|Q|R|S|T|U|V|W|X|Y|Z

(letter above equals below, and vice versa)