La Quarantamaula adopta muy variadas formas corpóreas, puede representarse como un escurridizo minino o felino de bigotes afilados y mirada fulminante que con pasos suaves va por los tejados sin hacer ruido, se puede materializar en un cándido caracol que lentamente se desliza por las paredes de las casas.., pero también puede encarnarse en su forma más perniciosa y desalmada, en un engendro de largas y poderosas patas, mitad gallina y mitad hombre con el cuerpo cubierto de plumas y el cuello de un pérfido buitre que acecha por los pueblos y se guarece en los cañares a la orilla de los ríos o barrancos.
Sus varios nombres son tan diversos como su volátil apariencia, según el lugar, le denominan, la Cucamaula, Quicamaula, Corantameula….El monstruo en cuestión tiraba piedras para despistar a los padres y cuando éstos iban a ver qué ocurría, la Quarantamaula raptaba y se llevaba a los niños y niñas, sobre todo a aquellos que se portaban mal y eran desobedientes. Por los pueblos, cuando alguien la reconocía gritaba con voz aterradora: “ …Que ve la Quarantamaula!” y la población huía despavorida a cerrarse en sus casas, cesaba toda actividad y comercio, los habitantes suspendían sus quehaceres. Por donde pasaba, su pútrido aliento, hacía que las fachadas de las casas se deteriorasen, se oxidaban las puertas y la mala hierba invadía las calles y plazas.
Se rumorea que la guarida de la Quarantamaula alberga un tesoro formidable fruto de centurias de expolio, saqueo y extorsión al que la infame bestia ha sometido a los habitantes de los pueblos valencianos. Se encuentra en la misma madriguera, sed silenciosos y prudentes, el caché es la mejor de sus posesiones y seguro que no os dejará que accedáis a ella fácilmente.
Sobre el cache: manipulad con cuidado, se trata de un caché artesanal. Procurad dejarlo todo como os lo habéis encontrado y sed cautos en vuestros comentarios para no desvelar el miterios. Gracias. Basado en: Llegendes valencianes. Víctor Labrado. Dibuixos: Fransec Santana. Edicions BROMERA 2007 La María no té por. Fransec Gisbert/Dani Miquel. Dibuixos de Riccardo Mariscalchi. Editorial ANDANA 2013