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Museo de Bellas Artes Traditional Cache

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Sispoglo: Gracias por su contribución al geocaching.

Sispoglo
Revisor Voluntario de Geocaching

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Hidden : 11/9/2015
Difficulty:
1.5 out of 5
Terrain:
1.5 out of 5

Size: Size:   micro (micro)

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Geocache Description:


El Museo de Bellas Artes de Sevilla fue instituido en septiembre del año 1835 e inaugurado oficialmente en 1841. Actualmente es considerada una de las pinacotecas más importantes de España. Se ubica en la llamada Plaza del Museo, que está presidida por una escultura dedicada a Bartolomé Esteban Murillo. Es un museo fundamental para conocer tanto la pintura barroca sevillana, especialmente de Zurbarán, Murillo y Valdés Leal, como la pintura andaluza del siglo XIX.[

El edificio que en la actualidad alberga el Museo se construyó en un principio como convento de la Merced, para la Orden de la Merced Calzada de la Asunción, fundada por san Pedro Nolasco en época de Fernando III. Este rey, tras la reconquista de la ciudad en 1247, cedió unas tierras con la finalidad de levantar el edificio conventual, que por la época de su construcción era de estilo mudéjar.

Tras unas remodelaciones promovidas en el siglo XVII por Fray Alonso de Monroy (General de la Orden desde 1602) y ejecutadas por el arquitecto y escultor Juan de Oviedo y de la Bandera a partir de 1603, se comienza el edificio que actualmente contemplamos, después de derribar el antiguo Convento que ocupaba el solar, terminándose la obra principal en 1612, si bien la obra no concluyó definitivamente hasta 50 años más tarde, resultando de ello un edificio de estilo manierista andaluz, del que es uno de sus principales referentes.

En 1625, el dramaturgo Tirso de Molina, perteneciente a la Orden de la Merced, fue desterrado de Madrid a Sevilla por dictamen de la Junta de Reformación, residiendo en este antiguo Convento de la Merced.

La Orden que ocupaba el edificio fue expulsada en 1835, tras la desamortización de Mendizábal. La convulsa historia del siglo XIX está relacionada con el devenir del Museo. Fue creado por Real Decreto el 16 de septiembre de 1835 como "Museo de pinturas" con, sobre todo, obras de arte expropiadas a la Iglesia por las desamortización. Fue gestionado por la Academia de Bellas Artes desde 1849 y un inventario de entonces recoge la existencia de 2.050 piezas. En el año 1993 solamente se conservaban poco más de 300 obras debido a que muchas fueron robadas o malvendidas, a veces por los propios directores del Museo. Si a eso sumamos el expolio artístico que tuvo lugar en Sevilla durante la invasión francesa en 1810, puede afirmarse que, de no haberse producido esos robos y saqueos, hoy el Museo de Bellas Artes de Sevilla sería uno de los mayores del mundo.[8]

Afortunadamente, las donaciones en los años posteriores fueron abundantes. En el siglo XX ha sido especialmente admirable la ayuda de la Asociación de Amigos del Museo de Bellas Artes de Sevilla, donde varios centenares de personas se asociaban para la compra de piezas que fueran de interés para el museo.[8]

Edificio

Se encuentra en la Plaza del Museo de Sevilla, que cuenta con una estatua de bronce del pintor sevillano Bartolomé Esteban Murillo. De esta estatua existe una réplica exacta en frente del Museo del Prado de Madrid, cerca del Jardín Botánico. Ambas son obra del escultor madrileño Sabino de Medina.

Desde su habilitación como museo ha sido modificado estructuralmente en tres ocasiones: en primer lugar, entre 1868 y 1898 en que se restauraron las arquerías y muros del piso primero, el solado de los claustros y alicatado con azulejos de otros conventos desamortizados; por segunda vez se retocó entre 1942 y 1945. En esta ocasión se actuó sobre la antigua sacristía, que pasó a convertirse en el patio de las Conchas y sobre la fachada principal, que cambió de lugar, cerrándose la portada barroca por la que se accedía anteriormente. La tercera vez que sufrió una modificación fue entre 1985 y 1993, en que se rehabilitó en su totalidad y acondicionó realmente para que sirviera como museo, rigiéndose por las exigencias existentes para ello.

Exterior]

La fachada principal se presenta frente a la plaza del Museo, su portada, es la primitiva del convento, que estaba colocada en el extremo contrario del edificio, entre la Calle Cepeda y la Calle Bailén, y fue diseñada por Miguel de Quintana en 1729, presenta arco de medio punto con un par de columnas paradas a cada lado, que descansan sobre pedestales. Sobre la misma se abre una gran hornacina en cuyo interior se encuentran las figuras de la Virgen de la Merced, San Pedro Nolasco, fundador de la Orden y el rey Jaime I de Aragón, su protector. A ambos lados la flanquean dos columnas salomónicas, y sobre ella se encuentra a modo de remate un frontón en cuyo centro se sitúa el escudo de la Orden de la Merced.

Interior

Vista de la sala V del Museo, que ocupa la antigua iglesia del Convento de la Merced.

La estructura actual del edificio se corresponde con la reforma llevada a cabo a partir de 1602 por Juan de Oviedo. El edificio se estructura alrededor de tres patios comunicados por una gran escalera y la iglesia, situada en uno de los extremos del convento. El vestíbulo se encuentra decorado con azulejería procedente de diversos conventos sevillanos.

Patios Claustro grande, que consta de dos cuerpos:

  • Inferior, formado por arcos de medio punto que apean sobre columnas pareadas de mármol
  • Superior, reformado en 1724 por Leonardo de Figueroa, asoman balcones enmarcados por pilastras jónicas.
  • Claustro pequeño o de los bojs fue diseñado por Juan de Oviedo
  • Claustro del aljibe que sirve como patio de ingreso al museo. Destaca el panel de cerámica de la Virgen del Rosario, realizado por Cristóbal de Augusta en 1577 para el convento de Madre de Dios.

Iglesia

La iglesia fue construida entre 1603 y 1612, proyectada por Juan de Oviedo. La nave tiene forma de cruz latina, con bóveda de cañón y bóveda semiesférica sobre el crucero. La portada se encuentra en el lado izquierdo, está atribuida a José Álvarez, y fue ejecutada en el último tercio del siglo XVIII.

Contenido

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El origen de la colección comenzó con obras procedentes de conventos y monasterios desamortizados por el gobierno liberal de Mendizábal, razón por la cual el grueso de obras estaba formado por pintura religiosa, mayormente barroca sevillana. Desde principios del siglo XX comienza a crecer en variedad gracias principalmente a las donaciones de colecciones particulares, entre las que destacan las de Rafael González Abreu (1928), José Gestoso y Pérez (1931) y Andrés Parladé (1945) compuestas de pinturas, armas, cerámica, tejidos y mobiliario; en esas fechas, cada cual tuvo dedicada una sala, pasando el museo a denominarse “casa-museo”.

Ya en los años 1970, se normalizó el contenido del museo, al igual que en todos los museos nacionales, reduciéndose su contenido y depurándose la presentación de la colección que iba a ser permanente.

En las últimas décadas se ha incrementado la colección por las adquisiciones públicas de la Administración andaluza y las donaciones efectuadas por descendientes de artistas de primeros del siglo XX.

La carencia más lamentada del Museo de Bellas Artes es el insuficiente repertorio de cuadros de Diego Velázquez; que desarrolló la mayor parte de su carrera en Madrid, y casi todos los cuadros de su etapa juvenil sevillana se hallan en museos extranjeros. Durante muchos años el museo tuvo el cuadro Imposición de la casulla a San Ildefonso, de Velázquez, en su colección, pero al ser propiedad municipal, fue reclamado por el Ayuntamiento y estuvo expuesto en el salón de plenos de la Casa Consistorial. Posteriormente, el alcalde Alfredo Sánchez Monteseirín ordenó trasladar el cuadro al Alcázar de Sevilla y en 2007 inició los trámites para que fuera cedido nuevamente al Museo de Bellas Artes.[9] Sin embargo, el 4 de julio de ese año la fundación Focus-Abengoa adquiere en subasta el cuadro de Velázquez dedicado a Santa Rufina, pasando esta adquisición y el cuadro Imposición de la casulla a San Ildefonso a una sala de la fundación Focus-Abengoa en el barrio Santa Cruz de Sevilla. En el Bellas Artes se conserva, del mismo autor, el Retrato de Cristóbal Suárez de Ribera y una Cabeza de apóstol cedida por el Museo del Prado.

Del siglo XVI se encuentran pinturas de Lucas Cranach el Viejo,[10] El Greco (Retrato de su hijo Jorge Manuel) y Martens de Vos, así como un famoso San Jerónimo del florentino Pietro Torrigiano.

Destaca la colección de pintura sevillana del siglo XVII, de la que se pueden contemplar obras de los más representativos pintores españoles como Murillo, el ya citado Velázquez, Zurbarán, Juan de Valdés Leal o Lucas Valdés.

Del siglo XIX y XX son señalables Gonzalo Bilbao, Valeriano Bécquer y Eugenio Hermoso. De Gonzalo de Bilbao puede reseñarse el retrato del rey Alfonso XIII, donde aparece con el uniforme de la Maestranza de Caballería de la ciudad y con la Torre del Oro al fondo, lo que muestra su vinculación con la capital hispalense.

 

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