
Un lema famoso, falsamente atribuído a James Dean, reza “
Vive deprisa, muere joven y deja un bonito cadáver.” La verdad es que James Dean nunca pronunció esa frase, que en realidad pertenece a un diálogo de una película muy anterior:
Llamad a cualquier puerta, pero parecía cuadrarle perfectamente a una estrella que vivió rápido y murió joven como él, incrementando su fama y forjando su leyenda.
Otros a los que les cuadra bien son a las estrellas de la música: ya sabéis, aquello de “sexo, drogas y rock & roll”, a veces pasa factura, y si el afectado muere jóven, su leyenda se incrementa. Puede que si hubiese sobrevivido hasta ser venerables ancianos no fueran tan míticos, sus discos posteriores no fueran tan buenos, y su edad hubiese hecho que refrenaran su estilo de vida haciéndolos aburridos vejetes. Pero nunca lo sabremos.
En cualquier caso, de este grupo de rockeros y músicos en general que murieron antes de tiempo, hay un grupo curioso, llamado El Club de los 27, no porque tenga 27 miembros, sino porque el requisito para entrar en el es simple: morir a los 27 años de edad.
EL CLUB DE LOS 27
la primera vez que se mencionó con esa denominación fue a principios de los 70, cuando algunos periodistas musicales se dieron cuenta de que en un periodo de 24 meses, entre el 3 de Julio de 1969 y el 3 de Julio de 1971, habían muerto 5 estrellas del rock.
Sin embargo, cuando de verdad se empezó a convertir en un fenómeno mediático (con la intervención de la radio, la TV e Internet) fue a partir de 1994, a raíz de la muerte de Kurt Cobain y su ingreso en el club. Desde entonces se empezó a buscar en los obituarios, y el personal se dio cuenta de que había muchos -músicos en general, pero también otros artistas- que la palmaron a esa edad.
Robert Johnson:

De este célebre guitarrista negro nacido en 1911 en Hazlehurst, Mississippi, se han dicho muchas cosas, Como que era un músico mediocre, hasta que presumiblemente hizo un pacto con el diablo en el cruce de la Highway 69 con la 49, en Clarksdale, invocando en la medianoche al maligno con una pequeña oración de encantación que había aprendido de un viejo esclavo, para pedirle que lo ayudara a tocar el blues como nadie lo hizo nunca. Johnson, al parecer, no sólo estaba consciente de sus limitaciones como músico, sino que también estaba resentido con Dios por la prematura muerte de su joven mujer e hijo. Luego que el maligno se le apareciera, y tras prometerle que dominaría la guitarra como nadie, le explicó también que solamente debía deslizar las manos sobre el instrumento para interpretar el mejor blues de la historia. El resto es historia conocida. Johnson se transformó de la noche a la mañana en un músico sublime (su virtuosismo era tal, que al escucharlo parece que sonaran dos guitarras en vez de una y su fantasmal voz podía cambiar fácilmente de tonos y formas), grabando 29 canciones, entre las cuales se encuentran dos de sus mayores éxitos, “Crossroad blues” y “Me and the devil blues”, las cuales hacían referencia precisamente a este pacto demoníaco.
Este guitarrista, que se transformaría en influencia de excelsos guitarristas como Elmore James, Muddy Waters, Eric Clapton y Keith Richards, fallecería a los 27 años en agosto de 1938 después de tocar en un local llamado “Three Forks”, en Greenwood, Mississippi. Mujeriego redomado, Johnson había intentado seducir a la mujer del dueño del establecimiento, y antes de subir a un escenario una botella de whisky abierta llegó a su mesa. Johnson no se hizo de rogar y la bebió con avidez, pero cuando comenzó a tocar comenzó a sentir molestias físicas. Así que paró de cantar, dejó su guitarra a un lado y salió a la calle. Estuvo perdido durante 3 días y, cuando lo encontraron, ya estaba muerto. Había sido presumiblemente envenenado con estricnina. Con su misteriosa muerte, el rey del delta blues se convirtió en el primer miembro oficial del “Club de los 27”.
EL CACHE. Se trata de un contenedor pequeño con logbook, maquina de escribir y con espacio para alojar objetos intercambiables. Feliz geocaching!!