
Un lema famoso, falsamente atribuído a James Dean, reza “
Vive deprisa, muere joven y deja un bonito cadáver.” La verdad es que James Dean nunca pronunció esa frase, que en realidad pertenece a un diálogo de una película muy anterior:
Llamad a cualquier puerta, pero parecía cuadrarle perfectamente a una estrella que vivió rápido y murió joven como él, incrementando su fama y forjando su leyenda.
Otros a los que les cuadra bien son a las estrellas de la música: ya sabéis, aquello de “sexo, drogas y rock & roll”, a veces pasa factura, y si el afectado muere jóven, su leyenda se incrementa. Puede que si hubiese sobrevivido hasta ser venerables ancianos no fueran tan míticos, sus discos posteriores no fueran tan buenos, y su edad hubiese hecho que refrenaran su estilo de vida haciéndolos aburridos vejetes. Pero nunca lo sabremos.
En cualquier caso, de este grupo de rockeros y músicos en general que murieron antes de tiempo, hay un grupo curioso, llamado El Club de los 27, no porque tenga 27 miembros, sino porque el requisito para entrar en el es simple: morir a los 27 años de edad.
EL CLUB DE LOS 27
la primera vez que se mencionó con esa denominación fue a principios de los 70, cuando algunos periodistas musicales se dieron cuenta de que en un periodo de 24 meses, entre el 3 de Julio de 1969 y el 3 de Julio de 1971, habían muerto 5 estrellas del rock.
Sin embargo, cuando de verdad se empezó a convertir en un fenómeno mediático (con la intervención de la radio, la TV e Internet) fue a partir de 1994, a raíz de la muerte de Kurt Cobain y su ingreso en el club. Desde entonces se empezó a buscar en los obituarios, y el personal se dio cuenta de que había muchos -músicos en general, pero también otros artistas- que la palmaron a esa edad.