JUAN CORREA DE VIVAR (El pintor del monasterio)
El artista toledano pintó los retablos de Santa María de Valdeiglesias, en Pelayos de la Presa, entre 1540 y 1545. Esos cuadros están hoy, en su mayoría, en los fondos del Museo del Prado; otros pueden verse en iglesias de Madrid, Zaragoza o Vigo.
Nació en Mascaraque, un pueblo de Toledo, hacia 1510, y murió en esa capital unos 56 años después. No tuvo hijos ni se casó. Se desconoce el nombre de sus padres, pero hay certeza de que formaban una familia acomodada y con muy buenas relaciones entre los miembros de la nobleza. Juan tuvo dos hermanos, Eufrasia y Rodrigo, y de este último, un sobrino, también de nombre Rodrigo, que fue aprendiz con él y que tras su muerte continuó algunas de sus obras. Parece que Juan tenía una enorme casa rodeada de tierras en la que descansaba de tarde en tarde, cuando los numerosos encargos profesionales no le obligaban a viajar y permanecer durante meses en otras zonas de la geografía española. Fue muy piadoso y su trabajo estuvo dedicado casi por completo a los temas religiosos, pero también era un magnífico retratista y un paisajista minucioso. Pintor de nombre desconocido Tan poco se sabe de su biografía que Juan Agustín Ceán Bermúdez (1749-1829), en su célebre “Diccionario histórico de los más ilustres profesores de las Bellas Artes”, ignoraba hasta su nombre. Ceán dedicó diez años a elaborar los seis volúmenes de la primera historia rigurosa y científica del arte español (publicada en 1800) y dejó escrito: “Correa (D.) pintor. Son de su mano las pinturas que había en el retablo mayor del monasterio de los padres bernardos de Valdeiglesias, hoy repartidas en diferentes sitios de aquella casa (...), todas del tamaño del natural, y pintadas con mucho estudio e inteligencia por el gusto de la escuela florentina. Están firmadas algunas D. Correa fecit 1550. Se conoce que el buen Correa había estudiado el antiguo, y si no fue en Italia, fue con alguno de los que vinieron de allá bien aprovechados”. (Tomo I, págs. 362-363). La obra de Correa fue muy apreciada en su época y lo siguió siendo con el correr del tiempo. Antonio Ponz, secretario de la Real Academia de San Fernando, visitó el monasterio de Santa María de Valdeiglesias en 1766 para reflejarlo en su obra “Viaje de España, en que se da noticia de las cosas más apreciables, y dignas retablo mayor de las clarisas de Griñón (Madrid), un convento que había fundado su tío, don Rodrigo de Vivar, canónigo en la catedral de Zamora. Sus composiciones de juventud tienen un dibujo detallista, con abundancia de elementos decorativos. Destacan de esta época el retablo de la iglesia de Mora, en Toledo, y el de la Natividad en el monasterio de Guisando, en el Tiemblo, Ávila.
El cache:
Es de tamaño nano magnetico con lo cual solo tiene espacio para el logbook, llevar maquina de escribir.
Feliz geocaching!!