MEMENTO MORI
(Una aventura en el Cementerio de Torrero)
La serie de cachés “Memento Mori” se desarrolla en el interior del Cementerio de Torrero de Zaragoza. Ha sido creada con motivo del Festival “Aragón Negro”, en un intento de unir la novela negra con el geocaching.
Es verídico que el cementerio fue diseñado por el arquitecto Fernando Yarza en 1834, que el arquitecto municipal José de Yarza Echenique fue asesinado junto al ingeniero municipal y un funcionario en 1920 y que el arquitecto José de Yarza y García dirigió la ampliación del complejo en 1937. También es cierto que los arquitectos Ricardo Magdalena y Fernando de Yarza Fernández-Triviño colaboraron en diversos proyectos de la ciudad y que el cementerio musulmán se creó para dar sepultura a los fallecidos de esta religión durante la Guerra Civil.
El resto de la historia es inventada y tan solo sirve a los propósitos de esta aventura.
Todos los cachés de la serie pueden ser encontrados de forma independiente, excepto la letterbox “El secreto de Torrero”. Para encontrarla y finalizar la aventura se deben encontrar todos los demás de la serie y tener en cuenta las indicaciones que se encuentran en ellos.
Los cachés de la serie son:
Memento Mori - La carta (Mystery Cache)
Memento Mori - El asesinato (Mystery Cache)
Memento Mori - El monumento (Mystery Cache)
Memento Mori – El arte (MultiCache)
Memento Mori – Los Ilustres (MultiCache)
Memento Mori – La conexión internacional (MultiCache)
Memento Mori – Nichos, columbarios y cinerarios (Tradicional)
Memento Mori – El ciprés (Tradicional)
Memento Mori – La Luz (Tradicional)
Memento Mori – El secreto de Torrero (Letterbox Hibrid Cache)
MEMENTO MORI – EL ASESINATO
Tras leer la carta del Profesor Pipipazzi, el Profesor Zascandil había iniciado una investigación para conocer el secreto que guardaba el cementerio. En el trascurso de la misma, averiguó que el arquitecto municipal, D. José de Yarza Echenique, había sido asesinado junto al ingeniero municipal, Sr. Boente y al funcionario municipal Octavio de Toledo el 23 de agosto de 1920 mientras apagaban el alumbrado público y procedían a su reparación.
Mientras leía lo sucedido en la primera del día siguiente en el periódico de mayor tirada en la región, el profesor meditaba sobre lo ocurrido. Aquéllos años eran convulsos y se habían producido algunos actos de terrorismo por toda la geografía nacional. Sin embargo, algo parecía indicar que, en este caso, había algo más que un crimen político. Las investigaciones habían acabado tras detener al culpable. No se había seguido investigando… y, ¿si el asesinato tuviera alguna relación con el hallazgo del abuelo del arquitecto?
En esos pensamientos se encontraba el profesor cuando de entre las hojas del diario se deslizó una nota manuscrita, amarillenta por el tiempo. Parecía un juego de niños o un mensaje cifrado…