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Mata al rey y vete a Murcia Letterbox Hybrid

This cache has been archived.

PurpleTentacle: Hola kuskuteam,

Observo que no ha realizado ninguna tarea de mantenimiento sobre Su caché ni demostrado ninguna intención por solucionar el problema para reactivarlo desde que le puse la nota de aviso, y ya ha pasado el plazo dispuesto. Al no demostrar interés en mantener y reactivar este caché, no puede seguir estando publicado en geocaching.com, ya que esto impediría que no se puedan aprobar futuros cachés de otros miembros que se coloquen en las cercanías de éste. Como sabe, según las normas de geocaching.com, no se pueden esconder cachés a menos de 161 metros de otros cachés publicados en la web. Por esta razón, procedo al archivo definitivo del caché. Recuerde que no podremos sacarlo del archivo en ningún caso.

De todas formas, quiero agradecerle de nuevo su contribución al geocaching.

Gracias por su comprensión.

Un saludo,

PurpleTentacle
Volunteer Cache Reviewer [ESP]
Geocaching.com

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Hidden : 2/21/2016
Difficulty:
4 out of 5
Terrain:
1 out of 5

Size: Size:   micro (micro)

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Geocache Description:


Mata al rey y vete a Murcia



Ya no hay bebé

Esta frase nació de un privilegio real que le fue concedido al Reino de Murcia. Las posesiones de nuestro reino que lindaban por aquellos tiempos con las fronteras andaluzas, ocupadas y reinadas por los árabes, eran muy peligrosas y a duras penas se podían defender sin dejar la vida en tan difícil empeño. Por este embarazoso motivo era totalmente imposible reclutar soldados o contratar paisanos que voluntariamente quisieran ser enviados a defender tan arriesgadas y levantiscas fronteras. Esta fue la finalidad por el que el rey castellano Alfonso X tomó la decisión de ofrecer a los malhechores que hubieran cometido delitos de robo o de sangre en otros reinos, amparo y protección en el nuestro. Siempre, claro está, que se fueran a vivir al borde de las fronteras andaluzas y estuvieran dispuestos a defenderlas hasta dar la última gota de su sangre si fuera preciso.
Durante años se mantuvo el privilegio real, hasta que ocurrió un suceso que lo cambió. Se dice que en Valencia había una joven doncella llamada Isabel, que era el más lindo pimpollo que se paseaba por la ciudad, y que, además de ser una delicia para la vista, de grácil andar, dulce sonrisa y delicada belleza, su padre falleció legándole una importante fortuna, por lo que no eran pocos los siniestros buitres disfrazados de linajudos caballeros que andaban tras de tan apetecible manjar. El rey Jaime I de Aragón la tomó bajo su potestad y la prometió con un primo suyo, pero por el que la joven no sentía más que desprecio.
Un día, tan dulce doncella acudió a rezar piadosamente a la catedral. Dicen que cuando entró, cruzóse con un apuesto joven y que ambos quedaron al punto el uno prendado del otro. Isabel, se dirigió hacia la pila bautismal con ánimo de mojar sus primorosos dedos en ella. Y antes de que introdujera su mano en la pila, el desconocido caballero, con galantería extrema, le presentó una rosa roja empapada en agua bendita. Ella alzó los ojos y sus mejillas se tiñeron tanto de carmín, que ya no hubo una, sino dos rosas.
Había llegado el amor para la bella Isabel. El mozo le hizo un saludo gentil y aunque su boca permaneció en todo momento muda, su mirada lo dijo todo. La declaración de amor quedó hecha, y la doncella, al no devolver la rosa, había aceptado la declaración. Enterado el real primo de la afrenta, retó al apuesto joven. En el duelo nuestro desconocido enamorado mató a su real oponente. Y aunque había sido un duelo justo en toda regla, pues así lo juraron los padrinos de ambos caballeros, el rey dio orden de detener y juzgar por homicidio al anónimo caballero. Al enterarse el joven de que estaba siendo buscado por los justicias del rey, tomó algunas de sus pertenencias y se refugió en el Reino de Murcia.
El rey don Jaime montó en cólera y recurrió a su yerno, el Rey Alfonso X y le pidió que suprimiera el célebre privilegio. A los pocos días, todos los alcaldes y alguaciles del Reino de Murcia recibieron la siguiente carta firmada por el rey Alfonso X: «Tengo por bien y os mando que todos los malhechores de la tierra del Reino de Aragón que estén acogidos o se acojan al Reino de Murcia que tengan delitos de muerte o de sangre que sean prendidos para darlos a la justicia de los lugares o villas del Reino de Aragón donde hayan cometido o tengan pendiente delito de culpa. Dado en Sevilla a diez de Agosto de 1268. »

Un bebé
Un bebé


Link de las dos imágenes que componen la carta: Foto 1 Foto 2

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