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Este es un caché del tipo Letterbox Hybrid. El caché no se encuentra en las coordenadas publicadas, sino que deberás seguir los pasos de los protagonistas de la historia para localizarlo.

En su interior, encontrarás un pequeño sello que NO ES UN OBJETO DE INTERCAMBIO, sino que forma parte de este tipo tan escaso de caché. Por favor, NO TE LLEVES el sello o contribuirás a que sigan habiendo pocos.
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Extracto del diario del profesor Lidenbrock
Al anochecer del séptimo día la expedición llego por fin a la entrada de la gruta conocida como la Cueva de las Palomas, en lo más alto de la Serra Fontcalent.
Durante toda la tarde habíamos recorrido los senderos marcados con líneas blancas y azules desde el lugar donde dejamos nuestros vehículos (polígono de las Atalayas), acercándonos más y más a la mole de roca que gobierna el sur de Alicante. Parecía un ascenso complicado, pero muy cerca de la cueva donde la leyenda cuenta que el famoso Capitán Sedov escondió sus tesoros, localizamos unas gruesas cuerdas ancladas a la montaña que nos ayudaron a completar con éxito la ascensión sin excesivas complicaciones.
Agotados por el esfuerzo que habíamos realizado, comprobamos con alivio que el gran desnivel que habíamos superado disminuía considerablemente y continuamos caminando, siguiendo siempre las marcas del sendero, recorriendo de punta a punta la cresta de la sierra. Pensábamos que habíamos dejado atrás la parte más complicada del camino… ¡¡¡Nos equivocábamos!!!
Al llegar a las coordenadas 30 S 710703 4247686 no encontramos senda alguna para descender hasta nuestro destino y hubimos de realizar un complicado destrepe por las rocas hasta alcanzar la entrada de la cueva, pasando antes por una pequeña abertura que hacía las veces de respiradero y por la que consideramos excesivamente complicado acceder estando nuestro destino final tan cerca.
La noche era fría, de manera que decidimos refugiarnos en el interior de la gruta una vez alcanzamos su entrada.
Nada más acceder a ella quedamos boquiabiertos por la majestuosidad de la caverna. A nuestra derecha parecía abrirse un estrecho pasillo, pero pronto comprobamos que era un callejón sin salida, por lo que decidimos ascender por el camino de nuestra izquierda, acercándonos más y más a la ventana que habíamos dejado atrás en el exterior. Una vez junto a ella, el joven Axel advirtió que un poco más arriba parecía haber una estrecha abertura por la que podía entrar un hombre, de forma que la atravesamos y llegamos a una habitación de pocos metros cuadrados donde decidimos pasar la noche.
Un grito me despertó cuando la oscuridad era más profunda. Miré a mí alrededor y no vi al resto de mi expedición. A ras de suelo, a través de un pequeño agujero escuche el ruido de un martillo golpeando la roca… acercándose a mí mientras unos gruñidos de ultratumba acompañaban su terrorífico compás.
En ese momento el horror invadió todo mi ser. Salí de la habitación por la misma abertura que habíamos entrado pocas horas antes y, nada más hacerlo, cuando la ventana de la cueva estaba a mi derecha, alargué mi brazo hacia mi izquierda y deposité allí todo mi equipo para poder correr más deprisa. Lo tapé con una gruesa roca y, mientras los golpes seguían acercándose, bajé como loco hasta la entrada de la cueva y hui de allí como alma que lleva el diablo.
Ya hace más de dos años de esos acontecimientos y sigo esperando el momento de volver a la Cueva de las Palomas para recuperar el valioso equipo que dejé allí… Quizá algún día encuentre el valor para hacerlo. Pero no será hoy…
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