
N-IV PK 28, Valdemoro
En 1956, Osborne encarga al diseñador Manolo Prieto la elaboración de una campaña publicitaria para su marca Veterano. El éxito del diseño y la apuesta de Osborne son tan importantes que la geografía española y sus carreteras se llenan de toros situados estratégicamente.
Las primeras vallas de toros son de 1958. Al principio eran de madera, después por los deterioros que causaba el clima en la intemperie -sol, lluvia y viento-, se comenzaron a fabricar con una estructura metálica. Los primeros toros eran también más pequeños, de 4 metros de altura. En 1962 se pasan a construir de 14 metros de altura, es la medida que vemos hoy de los toros que actualmente están dispersos por la geografía de España.
En 1988 se prohíbe la publicidad en carreteras y se obliga a retirar todas las vallas. Un movimiento popular sin precedentes provoca que el Tribunal Supremo decrete en 1997 el “indulto” del Toro de Osborne por el innegable interés social, cultural y artístico de la valla del Toro. Según la propia sentencia, el Toro de Osborne “ha superado su inicial sentido publicitario y se ha integrado en el paisaje”.
Actualmente, el Toro de Osborne es reconocido internacionalmente y, con seguridad, el símbolo español más reconocido en el mundo entero.
La estructura de los toros Osborne consta de tres partes: los cuernos, el cuerpo y el rabo. Los cuernos cuentan con un refuerzo especial para soportar el viento, el cuerpo está anclado a la estructura metálica de acero y el rabo se sujeta al suelo con cable de acero tensado para evitar que se mueva. La orejas y los testículos del toro también van con un refuerzo similar al de los cuernos. Las piezas van unidas con tornillos de doble tuerca, y van siempre pintados: cada vez que se pinta por completo uno de estos toros, se usan unos 50 kilos de pintura.
El Caché
Este toro ha quedado totalmente urbano. No tendréis ningún problema en aparcar cerca. Por favor sed cuidadosos a la hora de buscar y dejad todo como estaba.