La capilla del Calvario de Borriol se alza sobre un montículo que domina la villa y en cuyo camino se escalonan las estaciones del Vía Crucis con su clásica escolta de cipreses. Desde su privilegiado emplazamiento se disfruta de una excelente vista sobre la población y sus alrededores.
Parece ser que la ermita original fue construida en 1684 por iniciativa del entonces señor de Borriol, Pere Boïl. Sin embargo, fue totalmente restaurada o reconstruida en el siglo XIX, y éste es el edificio que ha llegado a nosotros. Su estado de conservación es perfecto.
Se trata de un templo de medianas dimensiones, rectangular y con cubierta a dos aguas. Está construido salvando el desnivel de la cumbre y frente a él se abre una plazoleta abalconada con tres grandes cruces de piedra. Se accede a la puerta adintelada y emplanchada por una amplia escalera pétrea de peldaños semicirculares. Sobre el zócalo de la fachada hay dos ventanas enrejadas y, más arriba, un retablillo cerámico de la Pasión. El frontón es mixtilíneo, adornado con pilastras y con espadaña de tejadillo; en su centro hay un pequeño óculo con celosía de obra formando una cruz.
En la noche del Jueves Santo culmina en este privilegiado emplazamiento la Nueva Jerusalén, espectacular escenificación de la Pasión de Cristo, en la que la población participa masivamente.