Siempre me han parecido muy curiosas las urbanizaciones antiguas de Moratalaz. Tras las grandes torres de más de 12 plantas, hay otras edificaciones de cuatro plantas que conforman los nucleos más vetustos del barrio.
Al quedar atrapados estos pequeños bloques entre las grandes calles y avenidas y los colosales edificios de viviendas, sus accesos se han convertido en enrevesados laberintos, creando auténticos quebraderos de cabeza a todo aquél que busque una dirección de un portal o un negocio, incluso siendo vecino del barrio.
Esta parte del barrio donde se esconde el caché me parece especialmente curiosa, ya que, para la gran cantidad de portales y locales comerciales que lo pueblan, y que se encuentran repartidos entre diversos callejones, pequeños y angostos, repletos de vegetación, son numerados por el nombre de las tres calles principales que lo circundan, mezclando en una misma manzana nombres de calles y números casi incoherentes. La pesadilla de todo transportista...
¡Feliz geocaching!