En los años 60 ya se podía hablar de Cáceres como una ciudad de estructura moderna, con sus barrios periféricos de Pinilla, Aldea Moret y Llopis Iborra. Pero entonces vivir en un barrio no era bien visto. Sin embargo, como la población crecía, se hicieron necesarias nuevas viviendas, la ciudad comenzó a desparramarse por la periferia, y en unos años se cambiaron las tornas. Si en los 70, barrio era vulgar y de bajo estatus social, a partir de los 90, el mismo concepto se llenaba de sugerencias positivas, aire libre, espacio, libertad, parques, etc..Se cambio el vocablo de barrio por urbanización o distrito y la ciudad sufrió una revolución urbanística.