
El lugar:
El escritor Jorge Luis Borges amaba Venecia. Con su enmarañado de canales, la ciudad italiana ejercía sobre el escritor argentino una enorme fascinación. “Llegó a pensar, incluso, en establecerse a vivir en esta ciudad”, señaló su viuda, María Kodama.
En 2011, cuando se cumplieron 25 años de su muerte, se le rindió homenaje al escritor inaugurando un jardín-laberinto.
Este laberinto borgiano fue inspirado en su famoso relato “El jardín de los senderos que se bifurcan”
Según informaron los organizadores, “el laberinto es la representación de la naturaleza humana, una proyección del miedo del hombre a perderse, pero al mismo tiempo, una imagen de esperanza, pues cada laberinto tiene un plano y una lógica: perderse para encontrar finalmente una salida”.
Los arbustos que allí se encuentran dibujan el nombre completo de Borges, como reflejado en espejo, símbolo emblemático para el autor.
La obra se construyó con una dimensión de más de 3.500 metros cuadrados, es un gran rectángulo cuyas medidas son de 50 por 70 metros, con la forma de un libro abierto. Cuenta con más de 4.000 arbustos buxus, una medida aproximada de hasta 70 cm de diámetro.
En el laberinto se descubren los símbolos del bastón, el número 86 , las iniciales MK y las del gran escritor.
El caché:
Un micro contenedor con sólo el logbook
El escondite:
Luego de mucho recorrer y dar vueltas... en uno de los laterales del laberinto, que es de libre acceso y está disponible en todo momento