

Liquidámbar, o liquido de ambar, alude a la sustancia resinosa y aromática que se obtiene de la corteza de este árbol. Pocos árboles resultan tan espectaculares en otoño como el Liquidambar styraciflua, una especie caducifolia oriunda del este norteamericano (desde el sur del estado de Nueva York hasta México y Guatemala) que hoy exhibe su belleza en parques, jardines y el arbolado urbano de muchas ciudades españolas. Luce una silueta piramidal, el rojo carmín pero también los tonos anaranjados, burdeos y violetas tiñen el follaje del liquidámbar en otoño antes de caer.
- De su corteza se obtiene una resina aromática -característica por la cual recibe el nombre de ámbar- no posee propiedades medicinales pero es una clase de bálsamo nativo como la turpentina. En algunas partes de México, donde crece abundantemente, las abejas recolectan su polen y su néctar produciendo grandes cosechas de miel de Ozocol. La madera tiene una gran importancia comercial en América -conocida como nogal satinado- utilizada en la fabricación de muebles. Al machacar y hervir la corteza del Liquidambar en agua de mar, se obtiene un bálsamo opaco llamado “estoraque” que se endurece al aire; es utilizado para aromatizar velas, perfumes y el tabaco y como incienso. Era una planta bien conocida como medicinal por los nativos americanos lo utilizaban de diversas maneras, especialmente la goma, la corteza y la raíz, como antidiarreíco, en dermatología y ginecología. También como febrífugo y sedante, entre otros.
- Las hojas del Liquidambar se pueden confundir con las del Arce y en consecuencia se los puede confundir a primera vista, si aún son especies jóvenes y pequeñas; la diferencia es que el Liquidambar posee las hojas alternas mientras que el Arce posee las hojas opuestas.