La Virgen del Faro ofrece protección a los marineros y goza de gran tradición y devoción. Se celebra una romería el día 8 de septiembre, cuando la imagen de la Virgen sale en procesión desde la iglesia parroquial de S. Xián de Brantuas hasta esta ermita de 1731 de tipología rural, sin estilo definido. Los romeros dejan los pañuelos que utilizaron para lavar las verrugas y otras partes del cuerpo en la FUENTE.
Con la llegada de la religión cristiana a Galicia, se cristianizaron los lugares altos con antiguos cultos paganos donde se mantienen también ritos ancestrales y creencias tradicionales de los pescadores. En este lugar existía la costumbre o ritual practicado por las mujeres de los marineros llamado “virar a tella” que se mantuvo con las embarcaciones de vela e empezó a decaer con la llegada de los barcos a motor. Consistía en voltear una teja de la capilla para que cambiase el viento o parase la lluvia cuando había temporal y los marineros que se encontraban pescando pudiesen llegar a puerto sanos y salvos.
Aquí existe un notable ejemplo de santo con escopeta. Es el San Xulián de Brantuas (Ponteceso), o San Xulián cazador.
Descansa todo el año en la capilla de la Virxe do Faro. Sólo sale dos veces al año de la capilla del Faro.
Es justo ese día, el 8 de septiembre, cuando San Xulián, con su singular escopeta, es bajado desde la capilla del Faro hasta el cruce con la carretera general para ejercer de anfitrión y acompañar a dos advocaciones de la Virxe: la Inmaculada y Santa María, que suben en procesión desde la iglesia, y las acompaña hasta la capilla. Al domingo siguiente, cuando bajen, irá de nuevo en hombros, delante de ellas, hasta uno de los tramos del camino.
También lo llaman el san Julián cazador, por motivos evidentes: luce una escopeta y es imagen de santo.¿Y qué hace un santo con escopeta, por muy pocos días que salga de la capilla?
En este caso, la memoria de los vecinos de esta pequeña parroquia juega un factor muy importante. Una de ellas relataba que, hace ya muchos años -el cura calcula que tal vez por la década de los cincuenta-, y según han comentado las personas mayores, la imagen fue retirada del fayado de una vivienda, y arreglada y restaurada por un carpintero.
No tiene que ver con el patrón de la parroquia, pese a que una vez le dieron el mismo nombre.
Lo colocaron en la capilla y les dio por nombrarlo san Julián, que en realidad es el patrón, y ya tiene la imagen propia en la iglesia.

El san Julián de Brantuas, con la escopeta en posición.