El arroyo Fuentevieja desemboca en el río Perales. El caché está en uno de los márgenes de este curso de agua que se seca en verano. Es un lugar fresco y sombrío, al que se agradece llegar cuando hace calor.
El camino discurre por el límite norte de la Zona de Especial Protección para Aves (ZEPA) nº 56 que comprende parte de las provincias de Toledo, Ávila y Madrid.
Caminaremos sobre granitos, que son rocas plutónicas, es decir, que se formaron a partir de magmas que se enfriaron bajo tierra muy lentamente. Si os fijais, es la roca dominante. Mirad las vallas de las fincas, el puentecillo que cruza el río, la iglesia de Valdemorillo y las casas antiguas. Antes se construía con lo que se tenía a mano.
Los minerales que forman parte de estos granitos son cuarzo, plagioclasa, feldespato potásico y biotita (es una mica de color oscuro). Las arenas que pisaréis en este itinerario proceden de la meteorización del granito, es decir que cuando esos bloques graníticos que hay por la zona se ven expuestos a la humedad, los cambios de temperatura, a la acción de los seres vivos, se descomponen formando arenas que más tarde los arroyos, o el viento van trasladando de un lugar a otro.
Las especies vegetales que crecen en este lugar están adaptadas a temperaturas bastante extremas. Veréis pinos, encinas, robles a medida que nos acercamos a Zarzalejo, y también enebros.