La iglesia de San Pedro es un templo de una sola nave con ábside y atrio lateral. Aglutina diferentes estilos arquitectónicos, reflejo de las diferentes actuaciones que le han ido dando forma a lo largo del tiempo. Predomina el estilo renacentista del siglo XVI, ya que fue en ese período en el que se construyó la mayor parte del edificio. Pero también destaca la portada románica del siglo XII que se conserva todavía. También podemos encontrar detalles barrocos en la capilla y en decoraciones del siglo XVIII.

En el año 2011 San Pedro se encontraba en un estado lamentable. Había perdido las cubiertas del cuerpo principal y del pórtico; las bóvedas con arcos de medio punto que se sostenían entre los muros de la nave; y la fachada oeste, donde se alzaba la torre. Cuatro años después, la imagen es bien distinta.
Gracias al genial proyecto redactado por los arquitectos Álvaro Gutiérrez Baños, de Egain; y Juan y Carlos del Olmo García, de Del Olmo Arquitectos, el edificio vuelve a contar con una cubierta, cerramientos e instalaciones que la condicionan como espacio habitable. Juan Manuel García Perez, ingeniero de Egain, se ha encargado del cálculo de instalaciones. Conocido ahora como San Pedro Cultural, el espacio se ha recuperado, precisamente, con fines culturales.

La apariencia que tiene el nuevo San Pedro es espectacular, cinematográfica. Y sorprende más aún si lo comparamos con el estado que tenía hace menos de un lustro. Para ello no ha sido necesario un enorme despliegue. Como bien expresó el maestro Mies van der Rohe: “Menos es más”. La obra se ha limitado a colocar una nueva cubierta y completar la fachada que se había caído. En el caso de la primera, se ha colocado una cubierta de madera laminada con acabado exterior de cobre. En el caso de la fachada se ha utilizado ladrillo para delimitar claramente la intervención sobre el cerramiento general de sillería. Junto a esa fachada, donde antes estaba la torre, se ha plantado un ciprés que evoca la verticalidad del elemento desaparecido.

Para potenciar el carácter científico del renovado espacio, se ha instalado un Péndulo de Foucault, fabricado desinteresadamente por la empresa palentina Inmapa-Aeronaútica. El péndulo, que cuelga del ábside a través de la bóveda semiderruida, parece que colgara de las estrellas, de la bóveda celeste, realzando el efecto mágico y teatral de la cubierta.

También se han incluido otros elementos que, aprovechando la propia fisionomía del edificio, reafirman su concepción como aula de astronomía. Hablamos de referencias al tiempo y al espacio como una meridiana solar, que señala el paso del sol, indicando el mediodía solar; y un reloj de sol de doble cara.

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El caché se encuentra alrededor de la iglesia como se puede observar en la imagen (spoiler).
Suerte y sed discretos a la hora de esconderlo de nuevo.