La plaza toma su nombre del Portillo de Embajadores, desaparecido en 1868, cuando se derribó la Cerca de Felipe IV.
El Portillo de Embajadores era una puerta de pequeño tamaño (de ahí su nombre) en la valla que recorría Madrid. Se encontraba a mitad de camino entre las puertas de Toledo y Atocha, y fue inaugurada en 1782.
La estación de Embajadores es un intercambiador de transportes entre las líneas 3 y 5 de Metro y C-5 de Cercanías.