Han existido numerosos científicos en la historia. En este caso se trata de alguien que colaboró en el desarrollo del campo de las matemáticas de forma excepcional y casi por casualidad, ya que su destino, en principio, era otro.
Se trata de un hombre italiano (aunque posteriormente viviera en Prusia y Francia, donde llevó a cabo gran parte de sus trabajos) nacido en el siglo XVIII que terminó sus días en París, donde fue enterrado en el Panteón. La inscripción que hay en su tumba dice así:
Senador. Conde del Imperio. Gran Oficial de la Legión de Honor. Gran Cruz de la Orden Imperial de la Reunión. Miembro del Instituto y la Oficina de Longitudes.
Se inició en las matemáticas porque topó con un texto de Edmond Halley que le hizo dedicar un año de su vida a formarse de forma autodidacta.
Así, y viendo cerca el final de sus días, decidió dejar en 1813 un texto para la posteridad de lo más misterioso. Sus últimas palabras, traducidas al castellano significaron algo así:
"La clave está en afinar la recta".
El texto que se encontró sobre su mesa aquel fatídico día se rumorea que dará como resultado las coordenadas del contenedor final, precedidas por el nombre de nuestro matemático #2. Mucha suerte y aquí tenéis el texto:
WVPXAM-GVZRP GDHKDQHX. QVKUX NZDKXQUD HKDSVP EXRQURSVP NVQ SVPNRXQUVP EXRQURPRXUX LRQZUVP. VXPUX UKXP HKDSVP UKXRQUD T PXRP LRQZUVP.
En una anotación al margen podía verse además lo siguiente enmarcado como si fuera tremendamente importante:
(1,8) (-3,-12)