Para celebrar esta aventura hemos querido hacer un homenaje al primer caché que encontramos, que ya está archivado, colocando otro en su lugar.
Hacía más de un año que un amigo nos había hablado del geocaching, pero no acabábamos de entender en qué consistía lo que parecía un juego de frikis. Pero un sábado por la tarde estábamos en casa sin nada que hacer, nos acordamos de eso y miramos el mapa por curiosidad. ¡Teníamos uno a 400m de casa! Cogimos la tablet y, con el mapa y la brújula, nos fuimos toda la familia a buscarlo. Nos costó una media hora, pero ¡lo encontramos!
Y ya no pudimos parar…