Atrapada entre la autopista M-11 y las vías del tren, queda una estrecha y larga franja de terreno descampado, donde reina la vegetación salvaje y los conejos, haciendo un gran contraste con los modernos e impresionantes parques empresariales colindantes.
La gran cantidad de personas que trabajan en estos concentrados núcleos empresariales, hacen que aparcar por las calles se convierta en una misión casi imposible a partir de las 7 de la mañana, por lo que los coches se hacinan es este estrecho secarral.
Las lluvias provocan que el terreno se ablande y se hunda al paso de los coches, por lo que el aparcar en esta zona, más se parece a una carrera de “monster trucks” que a un parking improvisado. Los coches quedan embarrados y amontonados, encajados a veces de maneras imposibles.
Es muy curioso de ver si pasáis por la zona a la hora clave.
Sed discretos, y feliz geocaching! 😄