En la entrada al puente de Puentecillas, el más emblemático de la ciudad, de origen romano, se encuentra el “Bolo de la Paciencia”. Este bloque de piedra antes cerraba el paso rodado en una esquina entre la Catedral y la plaza de Cervates. Decía Valentín Bleye que “en el Bolo de la Paciencia, cobraban paciencia las lavanderas que subían del Carrión con sus pesados cestos de ropa sobre las caderas”. Este megalito, aunque alejado de su ubicación original, tiene valor nostálgico y emocional para muchos palentinos.

NOTA: ¡Ojo!
Ya acabaron las obras, pero me han destruído la ubicación anterior por lo que ahora está justo enfrente de donde estaba antes. Frente a la farola, en el muro.