PIRATAS

¿Qué es un pirata? ¿Qué hacen los piratas? ¿Hay más grupos de piratas? ¿Siguen existiendo los piratas?
En esta serie de cachés vamos a intentar responder, al menos en parte, a estas preguntas.
El acto de piratería se puede definir como todo acto de depredación y violencia contra las personas.
La etimología viene del latín pirāta, y a su vez del griego πειρατής (peiratés), palabra compuesta por πειρα, -ας (peira), que significa “prueba”; a su vez deriva del verbo πειράω (peiraoo), que significa “el que emprende” o “el que busca fortuna”, o “el que se esfuerza”. Sí, pero para robar el trabajo o las riquezas de otros.
Otra posible etimología es la de la palabra griega πιρos (fuego), por el acto típico de prender fuego al barco abordado para eliminar cualquier prueba del acto pirata y toda posibilidad de buscar culpables.
Y como todo término, tiene su evolución o degeneración, por eso esta serie quiere ayudar a aclarar términos sobre piratas y demás tripulaciones. Todo sea por encontrar el tesoro perdido de Mary Hyde.

PIRATAS EN LA ANTIGUA ROMA. LOS CILICIOS
En la antigua Roma también se dio la piratería, y el punto álgido fue en la época final de la República (509 a. C. - 27 a. C).
A diferencia de siglos posteriores, los piratas de la Antigüedad no buscaban tanto mercancías (piedras preciosas, metales preciosos, esencias, telas, sal, tintes, vino y otros tipos de mercancías que solían transportarse en los barcos mercantes, sobre todo fenicios) como personas, para ser vendidas como esclavos.
Uno de los casos más conocidos de piratería lo protagonizó Julio César, que en el año 75 a.C. llegó a ser prisionero de los piratas cilicios (oriundos de Cilicia, zona costera meridional de la península de Anatolia, que ahora se conoce como Çukurova. Fue una entidad política en la época de los romanos que se extendía tierra adentro desde la costa sudoriental de Asia Menor –actual Turquía- hacia el norte y noreste de la isla de Chipre, y comprendía alrededor de un tercio de la superficie de Anatolia).Plutarco cuenta que el jefe cilicio estimaba el rescate en 20 talentos de oro, a lo que el joven César le espetó: “¿Veinte? Si conocieras tu negocio, sabrías que valgo por lo menos 50”. El cautiverio duró 38 días, en los cuales el rehén amenazó a sus captores con crucificarlos. Finalmente, el rescate se pagó y el futuro cónsul de Roma fue liberado. Pero César cumplió su amenaza, y cuando recobró la libertad organizó una expedición, pagada por él mismo y con la que cumplió sus amenazas.
En el 67 a.C., el senado romano nombró a Pompeyo procónsul de los mares, lo que significaba que se le otorgó el mando supremo del Mare Nostrum (el mar Mediterráneo) y de sus costas hasta 75 km mar adentro. Se le concedieron todos los ejércitos que se encontrasen a las costas del Mediterráneo, contando así con unos 150.000 efectivos, así como el derecho de tomar del tesoro la cantidad que necesitase. Finalmente, se le proveyó con una flota bien pertrechada. En diversas operaciones eliminó en cuarenta días a todos los piratas de Sicilia e Italia y, tras el asedio y toma de Coracesion, a los piratas de Cilicia, acabando así, en cuarenta y nueve días, con los piratas de la zona oriental del Mediterráneo. Asimismo, debe apuntarse que dichos piratas sólo presentaron la resistencia imprescindible para poder solicitar una rendición honrosa.
