Os invitamos a que conozcáis uno de las ciudades romanas mejor conservadas de Navarra. Se encuentra en el paraje de SANTA CRIZ, en las cercanías del pueblo de Eslava, en la Navarra Media. Aunque se encuentra muy poco excavada, sorprenden los restos que te encuentras casi en mitad de la nada. Muy poco conocida, se desconoce incluso su nombre latino aunque se aventura que pudiera ser NEMANTURISTA. Se puede llegar en coche por pista hasta un aparcamiento a los pies de la ciudad, aunque también se puede realizar un breve paseo desde Eslava o el cruce de la pista con la carretera donde hay otro aparcamiento.
Como siempre os animamos a que aprovechéis para disfrutar del paisaje, las vistas y la historia.
ARQUEOLOGIA
Conocida ya desde 1917 gracias a las labores agrícolas de un agricultor de la zona, la ciudad romana ha sido objeto de diversas excavaciones durante la década de los 90 del siglo pasado y hasta la actualidad, y especialmente entre los años 2006 a 2015.
La intervención arqueológica ha exhumado los restos parciales de dos de las zonas más importantes de la ciudad. De una parte el foro, o plaza pública, la zona más noble de la ciudad, donde tiene lugar la vida comercial, jurídica y religiosa y donde se ubican las galerías laterales y el espacio abierto central. En esta zona se ha accedido sobre todo al criptopórtico o galería semisubterránea septentrional creada con objeto de resolver la pendiente del terreno sobre el cual se construyó el foro y que recibe el derrumbe de la columnata que circundaba el foro y posiblemente también del edificio que estaba construido sobre él. De estos derrumbes se han recuperado restos de tres esculturas, entre las que destaca el cuerpo de un togado en mármol, de tamaño natural, así como once capiteles de estilo corintio. Se sabe que el mármol con el que fue esculpido el togado no procedía de Hispania, sino probablemente de Italia. Hay, asimismo, una segunda estatua de mármol muy fragmentada y de un tamaño mayor al natural, que corresponde a un emperador divinizado.
En las excavaciones realizadas en el foro han aparecido, asimismo, numerosos elementos arquitectónicos como fustes de columnas, pilas, sillares con diferentes molduras y estucos, decoración pictórica en la que se aprecian fundamentalmente geometrías y florecillas. Se trata de colecciones muy interesantes realizadas con pigmento rojo pompeyano, negro, verde, e incluso azul, un color que no era fácil de conseguir en la época y que se traía desde Oriente o Egipto, lo que denota ya la riqueza de la villa.
La otra zona excavada es la necrópolis o cementerio de la ciudad, donde se han descubierto los restos de las incineraciones que allí se practicaban, y sus mausoleos monumentales, uno de los cuales ha sido reconstruido parcialmente a partir de los elementos arquitectónicos descubiertos en la excavación.
En la necrópolis se han encontrado también algunos objetos de la vida domestica: abundantes agujas de pelo, urnas funerarias (pequeñas vasijas de cerámica roja con una pequeña asa, de unos 25 cm de alto) de las cuales la mayoría están rotas, aunque había una de ellas completa; restos humanos y muy pocos ajuares (los romanos, frente a otros pueblos como por ejemplo los egipcios, no enterraban a las personas difuntas con sus pertenencias). Sí apareció un pequeño anillo, y esto sí, muy a menudo, monedas dejadas allí para pagar los servicios de Caronte, el barquero, quien llevaba las almas al inframundo.
También aparecen restos de combustión, que permiten conocer cómo la cremación no se producía dentro del propio mausoleo sino fuera de él, y luego se trasladaban los restos a la necrópolis con parte de la pira.
Se aprecian, asimismo, restos de libaciones, rituales religiosos o ceremonias que consistían en la aspersión de una bebida en ofrenda a los muertos a través de un orificio sobre los restos de los difuntos, para agasajarlos. Los líquidos ofrecidos en las libaciones eran variados, normalmente de vino, leche, miel, aceite o incluso agua pura. Fue muy practicada en la religiones de la Antigüedad, entre ellas la griega, romana y judaica.
Las arqueólogas que han trabajado en esta obra saben que la ciudad tiene una vía, una calzada, no encontrada aún físicamente, de la que si han encontrado, sin embargo, materiales asociados a ella, como los miliarios o postes kilométricos, colocados a modo de columnas en los que hay inscripciones que explican que un determinado emperador encargó su construcción o su reparación, y en el que se deja constancia también de todos sus títulos honoríficos. En los dos miliarios aparecidos en Santa Criz se habla de la reparación de la calzada en el s III, y se cita como promotores de la obra a Probo, en uno de ellos, y a Máximo y Maximino, en el otro.
Otra inscripción aparecida entre las ruinas alude a la presencia en la ciudad de un “dispensator público”. Se trata de un cargo municipal o funcionario imperial que se dedicaba a gestionar minas, puertos y el reparto de granos. El hecho de que aparezca este cargo publico en la ciudad romana también habla de su importancia.
Otra inscripción sólo de tres letras en la necrópolis permite saber que el mausoleo pertenecía a la familia de los Calpurnios.
Santa Criz ofrece una enorme riqueza por varios motivos, uno de los cuales es, sin duda, la presencia también en el lugar del castro vascón, el poblado indígena que dio origen a la ciudad romana posterior. El castro está muy bien conservado. Solo la topografía, permite ver que era un poblado tipo al que se conserva en Las Eretas, con viviendas adosadas a la muralla y una calle central.
Estos restos se han datado en la segunda mitad del primer milenio antes de Cristo.
El yacimiento tiene una vida muy larga, desde el s. I al s. V, si bien, según fuentes escritas pudo tener un hábitat en la época medieval, ya que en su entorno no sólo hay un pueblo vascón, sino también una torre de señales y los restos de una iglesia. Todo permite prever que los restos allí ubicados permitirán encontrar arquitecturas y materiales de gran valor histórico durante muchos años.
GEOCACHÉ
El caché no se encuentra muy cerca de las posibles zonas excavables para no estropearlas aunque sí en el camino de acceso.