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#97 Steampunk Wherigo Cache

Hidden : 8/27/2017
Difficulty:
1.5 out of 5
Terrain:
1.5 out of 5

Size: Size:   micro (micro)

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Geocache Description:

Glifo para los que les gusta disfrutar de los Power Trail. Está formado por 118 cachés. La ruta discurre por una pista forestal alrededor de Las Majadas. Toda la ruta se puede hacer en coche. En los cachés situados después del mirador (tramo Sur Este) es necesario llevar un vehiculo todo camino.



Vi también unas largas cadenas blancuzcas de salpas, especies de moluscos agregados, y medusas de gran tamaño que se balanceaban entre los vaivenes de las olas. A las nueve, pusimos pie en tierra. El cielo se aclaraba. Las nubes huían hacia el Sur y la bruma abandonaba la superficie fría de las aguas. El capitán Nemo se dirigió hacia el pico que sin duda había elegido como observatorio. La ascensión fue penosa, sobre lavas agudas y piedra pómez y en medio de una atmósfera a menudo saturada por las emanaciones sulfurosas de las fumarolas. Para un hombre desacostumbrado a pisar la tierra, el capitán escalaba las rampas más escarpadas con una agilidad y una elasticidad que yo no podía igualar y que hubiese envidiado un cazador de gamos. Necesitamos dos horas para alcanzar la cima del pico de pórfido y de basalto. Desde allí, la vista dominaba un vasto mar que, hacia el Norte, trazaba claramente su línea terminal sobre el fondo del cielo. A nuestros pies, campos deslumbrantes de blancura. Sobre nosotros, un pálido azul, despejado de brumas. Al Norte, el disco del sol como una bola de fuego ya recortada por el filo del horizonte. Del seno de las aguas se elevaban en magníficos haces centenares de líquidos surtidores. A lo lejos, el Nautilus parecía un cetáceo dormido. Detrás de nosotros, hacia el Sur y el Este, una tierra inmensa, un caótico amontonamiento de rocas y de bloques de hielos cuyos confines no se divisaban. Al llegar a la cima del pico, el capitán Nemo fijó cuidadosamente su altura por medio del barómetro, pues debía tenerla en cuenta en su observación. A las doce menos cuarto, el sol, al que únicamente habíamos visto hasta entonces por la refracción, se mostró como un disco de oro y dispersó sus últimos rayos sobre aquel continente abandonado en aquellos mares no surcados jamás por hombre alguno. El capitán Nemo, provisto de un anteojo con retículas que por medio de un espejo corregía la refracción, observó al astro que iba hundiéndose poco a poco en el horizonte según una diagonal muy prolongada. Yo tenía el cronómetro. Me palpitaba con fuerza el corazón. Si la desaparición del semidisco solar coincidía con las doce en el cronómetro nos hallaríamos en el mismo Polo. -¡Mediodía! -grité. -¡El Polo Sur! -respondió el capitán Nemo con una voz grave. Me dio el anteojo que mostraba al astro del día precisamente cortado en dos porciones iguales por el horizonte. Vi cómo los últimos rayos coronaban el pico y cómo las sombras subían poco a poco sobre sus rampas. Apoyando su mano en mi hombro, el capitán Nemo dijo en aquel momento: -Señor, en 1600, el holandés Gheritk, arrastrado por las corrientes y las tempestades, alcanzó los 640 de latitud Sur y descubrió las Nuevas Shetland. En 1773, el 17 de enero, el ilustre Cook, siguiendo el meridiano 38, llegó a los 670 30'de latitud, y en 1774, el 30 de enero, por el meridiano 109, alcanzó los 710 15'de latitud. En 1819, el ruso Bellinghausen se encontró en el paralelo 69, y, en 1821, en el 66, a 1110 de longitud Oeste. En 1820, el inglés Brunsfield se vio detenido a los 650, en tanto que en el mismo año el americano Morrel, cuyos relatos son dudosos, remontando el meridiano 42 descubrió el mar libre a los 700 14'de latitud. En 1825, el inglés Powell no pudo sobrepasar los 620. El mismo año, un simple pescador de focas, el inglés Weddel, se elevó hasta los 720 14' de latitud por el meridiano 35 y hasta 740 15’ por el 36. En 1829, el inglés Forster, capitán del Chanticler, tomó posesión del continente antártico a 630 26' de latitud y 660 26' de longitud. En 1831, el inglés Biscoé descubrió, el primero de febrero, la tierra de Enderby a 680 50' de latitud, atitud, y el 21 de febrero, la tierra de Graham a 640 45' de latitud. En 1838, el francés Dumont d'Urville, detenido por la banca de hielo a 620 57' de latitud, descubría la tierra de Luis Felipe; dos años más tarde, en una nueva punta al Sur, a 660 30', nombraba el 21 de enero la tierra Adelia, y ocho días después, a 640 40', la costa Clarie. En 1838, el inglés Wilkes avanzó hasta el paralelo 69 por el meridiano 100. En 1839, el inglés Balleny descubrió la tierra Sabrina, en el límite del círculo polar. En fin, en 1842, el inglés James Ross, al mando del Erebus y del Terror, halló la tierra Victoria el 12 de enero, a los 760 56'de latitud y 1710 7' de longitud Este; el 23 del mismo mes se halló en el paralelo 74, el punto más alto alcanzado hasta entonces; el 27, se halló a 760 8'; el 28, a 770 32, y el 2 de febrero, a 780 4'; y en 1842 no pudo pasar de los 710. Pues bien, yo, el capitán Nemo, este 21 de marzo de 1868, he alcanzado el Polo Sur, a los 900, y tomo posesión de esta zona del Globo igual a la sexta parte de los continentes reconocidos. -¿En nombre de quién, capitán? -En mi propio nombre, señor. Y mientras esto decía, el capitán Nemo desplegó una bandera negra con una gran N bordada en oro en su centro. Y luego, volviéndose hacia el astro del día cuyos últimos rayos lamían el horizonte del mar, dijo: -¡Adiós, Sol! ¡Desaparece, astro radiante! ¡Duerme bajo este mar libre, y deja a la noche de seis meses extender sus sombras sobre mi nuevo dominio! 15. ¡Accidente o incidente? Al día siguiente, 22 de marzo, comenzaron los preparativos de marcha a las seis de la mañana, cuando los últimos resplandores del crepúsculo se fundían en la noche. El frío era muy vivo. Resplandecían las constelaciones en el cielo con una sorprendente intensidad. En el cenit brillaba la admirable Cruz del Sur, la estrella polar de las regiones antárticas. El termómetro marcaba doce grados bajo cero y el viento mordía agudamente la piel. Se multiplicaban los témpanos en el agua libre. El mar tendía a congelarse por todas partes. Las numerosas placas negruzcas esparcidas por su superficie anunciaban la próxima formación del hielo. Evidentemente, el mar austral, helado durante los seis meses del invierno, era absolutamente inaccesible. ¿Qué hacían las ballenas durante este período? Sin duda debían ir por debajo del banco de hielo en busca de aguas más practicables. Las focas y las morsas, acostumbradas a vivir en los más duros climas, permanecían en aquellos helados parajes. Estos animales tienen el instinto de cavar agujeros en los ice-fields, que mantienen siempre abiertos y que les sirven para respirar. Cuando los pájaros, expulsados por el frío, emigran hacia el Norte, estos mamíferos marinos quedan como los único dueños del continente polar. Llenados ya los depósitos de agua, el Nautilus descendía lentamente. Al llegar a mil pies de profundidad, se detuvo. Su hélice batió el agua y se dirigió al Norte a una velocidad de quince millas por hora. Por la tarde, navegaba ya bajo el inmenso caparazón helado de la banca. Los paneles que recubrían los cristales del salón estaban cerrados por precaución, ya que el casco del Nautilus podía chocar con cualquier bloque sumergido. Pasé, por tanto, aquel día ordenando mis anotaciones. Tenía la mente embargada por los recuerdos del Polo.


Geocachingspain

Additional Hints (Decrypt)

Ire sbgb Fcbvyre

Decryption Key

A|B|C|D|E|F|G|H|I|J|K|L|M
-------------------------
N|O|P|Q|R|S|T|U|V|W|X|Y|Z

(letter above equals below, and vice versa)