DIARIO DE UN PEREGRINO
Año 1550……
Tras siete horas caminando bajo el aplanador sol de la Ribera del Ebro, vengo de la gran ciudad de Zaragoza, donde en mi ruta mariana he visitado a la Virgen del Pilar, ampliamente venerada por todos los habitantes de los alrededores. Acabo de llegar a esta villa llamada Fuentes de Ebro, será porque anda cerca el gran río, además de un pequeño riachuelo que es llamado Rio Ginel, apreciado porque sus aguas alimentan la pequeña huerta de Fuentes y que, según dicen, le da el dulzor a la valorada Allium cepa. Voy preguntando a todos los viandantes sobre el lugar donde puedo aliviarme de mi gran cansancio y sudor.
Aquí aguardo tu llegada para comenzar nuestra andanza por Fuentes….