Cuando los romeros de Mallén llegaron hasta allí, la Virgen se les apareció manifestando su agrado por la larga peregrinación que habían emprendido y les anunció que podían regresar a su lugar de origen, donde encontrarían la deseada agua en un lugar próximo.
Siguiendo las instrucciones de la milagrosa imagen, nada más llegar a Mallén se trasladaron, en compañía de muchos de sus convecinos, al lugar señalado y arañando el suelo con sus bordones comenzó a brotar una copiosa fuente que todavía existe, protegida por unos arcos, a los pies de la actual ermita.
Tras las obras de rehabilitación del templo y de su entorno, el Ayuntamiento de Mallén presentó, en 2013, el proyecto para la recuperación de ese manantial que ha sido llevado a cabo y de cuyos resultados nos ha remitido imágenes D. Guillermo Carranza.
Este es el resultado de los trabajos realizados en lo que únicamente nos llama la atención que se haya enfoscado el muro que existe junto a uno de los arcos, como puede apreciarse en esta fotografía antigua que aparece a continuación, aunque han quedado vistos los sillares, ya que el resto era de mampuesto.
Al dar cuenta de la obra hemos querido recordar la tradición que dio lugar a esta construcción y a la ermita contigua que, en estos momentos, constituye uno de los espacios más hermosos de esa localidad.