- ¿Pero qué es esto?
- Parece un tablero de algún juego antiguo ¿no?
- No lo sé. ¿Y si nos lo llevamos a tu casa y lo averiguamos?
- ¡Venga vale!
15 minutos más tarde estábamos en casa de Dani sentados frente a la mesa de la cocina con aquel tablero delante.
Se veía muy viejo ya que apenas podíamos distinguir los dibujos y letras que aparecían en él.
Pero…¿qué demonios sería eso?
Tratamos de limpiarlo un poco con la manga del jersey pero no conseguimos demasiado. Lo único claro de todo aquello era que debía tener muchísimos años.
Cogimos una buena luz de la habitación y una pequeña lupa que encontramos en el cajón de la mesa de escritorio de Dani.
Una vez enchufada la luz en un enchufe cercano a la mesa donde estábamos nos pusimos a mirar aquello.
¡Cielo Santo! Parecía un juego de la Oca pero los dibujos no eran como los habituales. Si que había ocas, un par de puentes, el pozo y la cárcel pero el resto de dibujos eran muy antiguos. Aparecían imágenes de paisajes, gente trabajando, …
Mientras limpiábamos mano a mano aquello, vimos un pequeño cajoncillo en un lateral. Lo abrimos y allí estaban las fichas para jugar junto a un pequeño dado.
Lo dejamos todo lo limpio que pudimos pero no tanto como queríamos.
Había algo extraño en todo aquello. Teníamos una sensación rara y no era solamente cosa mía.
- ¿Te apetece echar una partida Dani?
- Claro. Veamos quién empieza.
Le tocó empezar a Dani.
- ¡Jo Dani, qué suerte tienes! Echas la primera vez y ya caes en una oca. Pues te toca tirar otra vez.
- Ya voy, ya voy. No te impacientes. Un tres. Aquí me quedo. Parece una imagen de algún pueblo costero.
- Venga, venga. Dame el dado y no me entretengas que yo también quiero jugar. ¡Toma! De puente a puente y tiro porque me lleva la corriente. A este paso…terminamos enseguida la partida.
-Tampoco te pases que acabamos de empezar.
Seguimos jugando una y otra y otra partida hasta que se hizo de noche. Yo tenía que volver a casa si no la reprimenda iba a ser mundial. Me fui todo lo rápido que pude no sin antes quedar para el día siguiente en el parque con Dani para jugar otro rato.
Pasaron las horas y allí estábamos los dos a las 10 de la mañana tan puntuales como siempre. Nos sentamos en el suelo y sacamos el juego. ¡Qué ganas! Pero algo extraño había pasado.
- ¿Qué ha pasado aquí? ¿Por qué algunas casillas se han vuelto a manchar?
- Venga ya Dani. ¿Qué tonterías estás diciendo?
- Míralo tú mismo. Toma.
¿Qué había ocurrido? Otra vez estaba como el día anterior cuando lo encontramos. Pero no todo aparecía sucio. Curiosamente los puentes se veían bastante bien.
Aún así, nos pasamos toda la mañana jugando y decidimos que a la hora de comer lo volveríamos a limpiar.
Terminamos de limpiar el tablero y cuando íbamos a repasar las fichas también, el cajoncito donde se guardaban no se podía abrir. ¿Qué estaba pasando?
Con paciencia y cuidado para no estropear nada conseguimos abrirlo y mirando en su interior encontramos un papel.
- ¿Qué es esto Dani?
- Pues no lo sé. Vamos a leerlo.
Aquel pequeño papel explicaba que era un juego de la oca de mediados del siglo XVI y que era un tanto especial. Cernía sobre él una especie de maldición que solamente podría quitarse encontrando el pequeño tesoro escondido en un punto de la ciudad. En ese pequeño tesoro había un sello con el que plasmándolo en el sitio idóneo del tablero (los puentes) el poseedor del tablero no debería preocuparse por aspectos relacionados con la salud. Pero si el “dueño” encontraba el tesoro y le decía a alguien dónde se encontraba, sufriría lo que no estaba escrito en su vida.
Dedujimos que mucha gente no habría sido capaz de encontrar ese tesoro y que era por eso que nos encontramos el tablero tirado por ahí.
Como los dos nos consideramos “dueños” del hallazgo, decidimos ir a buscar lo que necesitabamos los dos juntos. Esto es lo que debíamos buscar:
“Sitúate en el puente Lehendakari Agirre y…mirando al hotel…
1- Cuenta el número de tirantes que sujetan el arco de la izquierda.
Esas cifras serán AB.
2- Cuenta el número de ventanas cuadradas pequeñas que ves del hotel.
Será la cifra C.
3- Número de carriles para vehículos motorizados que hay en el puente.
Será la cifra D.
¿Has conseguido todo? Fácil, ¿verdad? Ahora haz las operaciones siguientes para conseguir las coordenadas del pequeño tesoro y sellar tu tablero.
N 43º 18.(A+D)(0)(A+B+D)
W 001º 58.(C-B)(D)(C-D)
¡Corre a buscarlo que no es tan difícil!”
- ¡Vámonos Dani, corre! Coge el tablero y vamos a ver si todo esto es verdad.
- Voy, voy.
Allá que nos encaminamos los dos con mucha ilusión y tras realizar todo lo que nos decía aquel papel...¡lo conseguimos!
Encontramos el sello y seguimos jugando y jugando a aquel maravilloso juego.
¿Te animas a buscarlo tú también?
El caché es pequeño y tiene en su interior un sello. Por favor, no os llevéis el sello si no, dejará de ser un letter.
Llevar maquina de escribir y dejarlo bien para que no se vea.