
GASOLINA
La gasolina es una mezcla de hidrocarburos obtenida del petróleo por destilación fraccionada, que se utiliza principalmente como combustible en motores de combustión interna, también tiene usos en estufas, lámparas, limpieza con solventes y otras aplicaciones.
Tiene una densidad de 680 g/l1 (20 % menos que el gasóleo (diésel), que tiene 850 g/l). Un litro de gasolina proporciona al arder una energía de 34,78 megajulios (MJ), aproximadamente un 10 % menos que el gasóleo, que proporciona 38,65 MJ por litro. Sin embargo, en términos de masa, la gasolina proporciona un 3,5 % más de energía.
En general se obtiene a partir de la gasolina de destilación directa,2 que es la fracción líquida más ligera del petróleo(exceptuando los gases). La gasolina también se obtiene a partir de la conversión de fracciones pesadas del petróleo (gasóleo de vacío) en unidades de proceso denominadas FCC (craqueo catalítico fluidizado) o hidrocraqueo.
La gasolina es una mezcla de cientos de hidrocarbonos individuales desde C4 (butanos y butenos) hasta C11 como, por ejemplo, el metilnaftaleno.

En España
La primera gasolina comercializada en España no tuvo ninguna denominación particular. En la década de 1950 había dos tipos: con y sin plomo, técnicamente se trataba tetraetilo de plomo, abreviado TEL (CH3CH2)4Pb, un componente de química organometálica tóxico usado en la extinta gasolina como antidetonante. Podía utilizarse tanto una como otra para todo tipo de coches, pero la que llevaba plomo era más eficiente. Más adelante se añadió a todas el tetraetilo de plomo y era de 85 octanos. En los años 70, el Gobierno comenzó a adaptarse a los estándares internacionales y la gasolina "normal" aumentó a los 90 octanos. Al mismo tiempo, se comercializaron otras dos gasolinas: la "súper" de 96 octanos, y la "extra", de 98 octanos. Entrados los década de 1980 y con la evolución de los motores se aumentó el octanaje de la gasolina "normal" a 92, y de la "súper" a 97. La gasolina "extra" 98 fue suprimida. De este modo, las gasolineras ofrecieron durante muchos años «gasolina normal 92 octanos» y «gasolina súper 97 octanos».

En 1989 se empezaron a comercializar en masa los motores que utilizaban gasolina sin plomo, con lo que comenzó la comercialización de las gasolinas denominadas «sin plomo 95» y «sin plomo 98». A mediados y finales de la década de 1990 el uso de gasolinas sin plomo comenzó a aumentar (aunque a finales de 1999 un 40 % de todos los coches que circulaban por las carreteras españolas todavía usaban gasolinas con plomo), por lo que a lo largo de la década fueron retirando del mercado la «gasolina normal 92», con menos demanda cada vez, quedando únicamente la «gasolina súper 97» como gasolina con plomo.
