Nos encontramos en el barrio del Santo de Torregamones, junto a dos símbolos que encarnan el legado que han dejado nuestros ancestros:
Por un lado, la moral o morera, el árbol de la vida, cargado de misticismo adorna muchas de las plazas de los pueblos. En la cultura griega la asocian a la sabiduría y a la diosa Atenea (por lo bien que esquivan los brotes las heladas), en Japón, además de árbol sagrado, es el árbol del apoyo, la crianza y el sacrificio (en relación a los gusanos de seda con la que hacen sus kimonos) y también forma parte de muchas leyendas como la china del cuervo de tres patas (donde la morera es árbol divino, y también es símbolo del arquero, ya que la leyenda cuenta cómo el primer arco fue hecho por el emperador Huang di para derrotar a un tigre que le había perseguido en una morera) o las que se leen en las obras de Ovidio y en El Sueño de una Noche de Verano de Shakespeare en la historia de Píramo y Tisbe (a estos dos jóvenes amantes se les prohibió casarse, por lo que acordaron encontrarse en secreto bajo una morera. Ambos perecieron bajo el árbol, y su sangre se dice que han manchado las bayas blancas de color rojo oscuro. A día de hoy, las bayas rojas de la morera tienen el simbolismo de desventurados amantes y de la unión final de la muerte).
Por otro lado, un crucero. Se trata de una cruz sobre un pedestal, colocadas habitualmente en cruces de caminos o a la salida de los pueblos, se cree para dar buenaventuranza a los que acudían a las labores del campo. En este punto encontramos la salida hacia las rutas más importantes de Torregamones: La de los Chiviteros (https://coord.info/GC4W3YG) y la del Fuerte de los Franceses (https://coord.info/GC2KJF7).