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La Biblioteca Pública de Cáceres tiene sus orígenes en la primera mitad del siglo XIX, cuando las medidas legislativas de desamortización eclesiástica hacen necesario recoger los documentos y efectos artísticos de los monasterios y conventos suprimidos y depositarlos en el antiguo Instituto de Segunda Enseñanza, que ocupaba el edificio del antiguo noviciado de los jesuitas, en el mismo centro del casco histórico de la ciudad, junto al templo que hoy conocemos como de la Preciosa Sangre.
En 1953 se traslada la Biblioteca al Palacio de la Isla, compartiendo edificio con el Archivo Histórico Provincial, hasta que en 1983 pasa a ocupar de forma independiente el edificio actual, que se levanta sobre un solar expresamente cedido para este fin por la Exma. Diputación Provincial de Cáceres.
Cuando en 1995, por voluntad testamentaria de Doña María Brey, se lega a la Biblioteca la propiedad de los fondos que en 1952 había cedido en depósito su marido, el bibliógrafo extremeño D. Antonio Rodríguez-Moñino, la Biblioteca incorpora a su nombre el de sus benefactores, identificándose desde entonces como Biblioteca Pública “Antonio Rodríguez-Moñino / María Brey”
Colección histórica y patrimonial
Incunables, manuscritos, folletos, publicaciones seriadas, y otros documentos raros y curiosos, desde el s. XV hasta la actualidad integran el valioso fondo patrimonial que la Biblioteca conserva. Se sirve en el Área de Investigadores, cumplimentado un formulario impreso de identificación y pedido.
Esta rica colección procede, en su génesis, de los fondos reunidos en las sucesivas desamortizaciones eclesiásticas del siglo XIX, por lo que la Biblioteca se convierte en la receptora de los fondos de conventos y monasterios tan destacados, como el de Santa María de Guadalupe, San Francisco el Grande, San Benito de Alcántara y otras instituciones religiosas de la provincia.
Además de ser la ser depositaria de al menos un ejemplar de las obras procedentes del Depósito Legal de la respectiva provincia, tiene también la fortuna de haber recibido valiosas donaciones y legados de personas muy notables en el mundo del arte, de la cultura, de las ciencias y de las letras, como D. Vicente Paredes Guillén, D. Tomás Martín Gil, D. Antonio Rodríguez-Moñino, D. Pedro Romero de Mendoza y, más recientemente, de la colección perteneciente al poeta D. José Mª Gabriel y Galán y el legado de D. Rafael Rodríguez-Moñino, sobrino del insigne bibliógrafo extremeño.
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