Desde tiempos inmemoriales, millones de metros cúbicos de agua proveniente de los deshielos han permanecido almacenada entre las capas de terreno impermeable del subsuelo volcánico de la isla.
Aunque los geólogos e ingenieros de minas conocían la existencia de esas balsas subterráneas, nadie en la zona se había arriesgado nunca a perforar galerías para obtenerla.

Fue Juan González Cruz “Caliborno” quien en los años 20 tuvo la iniciativa y la capacidad de liderazgo suficiente para iniciar la primera galería en la zona de Fasnia.
De Juan “Caliborno”, nacido de una familia modesta en Fasnia, se sabe que realizó sus estudios de bachillerato en Santa Cruz de Tenerife y que inició los de Ingeniero de Minas, aunque no hay constancia de que los finalizara.
Posteriormente se trasladó a su pueblo natal donde convenció a las suficientes personas para acometer los trabajos de la Galería El Chifira, formando la Comunidad de Aguas.
Típicamente, una Comunidad de Aguas estaba constituida por 360 participaciones. La razón de esa cifra obedece a que esa es la cantidad de horas que tiene una quincena, con lo que cada participación daba derecho al agua que diera la galería durante una hora cada 15 días.
Esta forma de financiación se conoce hoy en día como “crowdfounding”. Cada pequeño propietario aportaba una cantidad inicial y se comprometía a pagar mensualmente un recibo para afrontar el curso de las obras.

Como el tiempo pasaba y de la galería no manaba el preciado líquido, muchos propietarios fueron perdiendo la fe y fueron dejando de pagar las mensualidades. Juan “Caliborno” siguió adelante prácticamente solo, vendiendo para ello su casa y todas sus propiedades.
Cuando en 1927 la galería finalmente dio agua, Juan Caliborno mantuvo la propiedad de las participaciones a todos los socios que se habían retirado, a cambio solamente de que abonaran las mensualidades pendientes, lo que demostró una gran generosidad por su parte.
El agua de La Chifira (que no ha dejado de manar desde 1927), junto a las posteriores galerías que se abrieron, han servido para generar riqueza gracias a la agricultura y al turismo en una gran parte de la isla de Tenerife.