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01.La caza de la ballena

A cache by Cañete1972 y Guriezo _city Send Message to Owner Message this owner
Hidden : 06/28/2018
Difficulty:
2 out of 5
Terrain:
2 out of 5

Size: Size:   small (small)

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Geocache Description:


La caza de la ballena


Varias comunidades costeras desde hace mucho tiempo han cazado y recolectado ballenas varadas para su subsistencia. Los primeros registros de la caza de ballenas se remontan al menos al 3000 a.C. sin embargo el primer documento referido a la caza de la ballena en el norte de España procede del Cartulario de Santa María del Puerto de Santoña, del año 1190. Posteriormente, a principios del siglo XX, el uso de la tecnología y el aumento en la demanda de recursos superaron el límite sostenible por las ballenas, causando el descenso en las poblaciones de estas.

La Ballena franca Eubalaena glacialis se estuvo cazando en la costa cántabra, al menos a lo largo de ocho siglos hasta su extinción. Esta ballena se reproducía en el mar del norte y océano glacial ártico, emigrando a las costas de África y la Península ibérica para invernar. Es entonces cuando los aguerridos pescadores del norte de España las acosaban desde sus chalupas logrando darles muerte.

Existen numerosos testimonios de esta actividad cazadora, que les llevaba a capturar al menos una ballena cada año en no menos de cuarenta puertos, entre el País Vasco y Galicia. A partir del siglo XVI, se fletaban barcos más especializados, galeones, que alcanzaban las costas norteamericanas, especialmente Terranova, para dedicarse a esta actividad.

En Cantabria, las villas de San Vicente de La Barquera, Castro Urdiales y Laredo, llevan en sus escudos como emblema la ballena. Pero también se cazaban en Santoña, Quejo, Santander, Comillas… prácticamente cualquier punto de la costa donde se amarraban barcos y se dedicaban a la pesca, acosaban las ballenas en cuanto se brindaba la ocasión.

La caza de la ballena en la Edad Media tenía algo épico. Desde las atalayas de los pueblos de la costa del mar Cantábrico, daban la alarma cuando las ballenas escapando de las aguas frías del mar del Norte, se acercaban a estas costas. Entonces se preparaban pinazas con 10 o 15 remeros y un arponero que clavaba el arpón en la cabeza del animal, comenzando una dura lucha hasta que el animal era vencido y se remolcaba hasta la costa. Las disputas entre pueblos costeros eran comunes en la época. Las rivalidades fueron origen de numerosos conflictos y desafíos, siendo el embrión de las actuales regatas de traineras.

En ocasiones, el animal escapaba más o menos indemne. Cuando no era así, arrastraban el cadáver de ballena a la costa remando fuerte con las chalupas. Una de las ventajas de esta ballena frente a otras es que su cadáver flotaba y podía ser fácilmente trasportado hasta la costa. El sitio de varamiento solía ser una playa o una rasa de roca en rampa, donde quedaba el cuerpo del cetáceo aprovechando la bajada de la marea, tiempo en el cual se la troceaba para destinar sus diferentes partes a numerosos usos. Si bien, lo más cotizado era la grasa, muy fluida y que se utilizaba para alumbrado.

En el siglo XVIII ya escaseaban las ballenas francas en el Cantábrico, matándose las últimas a finales del XIX y comienzos del XX. Actualmente, esta especie de ballena solo se encuentra en las costas norteamericanas, en número de unas cuatrocientas, amenazadas por choque contra barcos, enredamiento en artes de pesca e ingesta de plásticos. El calentamiento del mar puede ser la puntilla para la especie, pues precisa de aguas algo frías para encontrar su alimento: millones de minúsculos crustáceos y peces que ingiere con ayuda de sus barbas, láminas córneas a modo de filtro que insertas en su mandíbula superior.

De haber sobrevivido, podríamos ver cada invierno desde nuestra costa las hembras con sus crías de esta mansa especie, tal y como hoy puede hacerse en las costas de Argentina o Australia con la muy parecida Ballena franca austral Eubalaena australis. Las ballenas que nos quedan en el Cantábrico son los rorcuales, de nadar más rápido y menos aficionadas a arrimarse a la costa. Ningún monumento recuerda actualmente en nuestras villas marineras esta épica actividad, que permanece en buena medida perdida en la memoria.

El Cache


La Montaña Oriental Costera (MOC) es un futuro Espacio Natural Protegido situado a lo largo de la costa de los municipios cántabros de Castro-Urdiales, Guriezo, Liendo y Laredo. Las casi 30.000 hectáreas de este área natural se van a incluir, en un futuro próximo, en la Red de Espacios Naturales Protegidos de la Comunidad cántabra debido a la existencia de varias especies de aves protegidas como el buitre leonado, el alimoche, el halcón peregrino o el cormorán moñudo.

Con esta serie os proponemos un recorrido único que, al son de las olas del mar, descubrirás los increíbles acantilados de la costa esmeralda, sus oleajes azules, sus recónditas calas, el sonido del viento, el olor de la hierba recién cortada, el verde de sus prados y las grandes montañas que hunden sus raíces en el bravo cantábrico. Siente su encanto, vive su magia, relájate, disfruta y vete de nuestra tierra con una sonrisa y con unas fotos que nunca olvidarás.


N 43º 2 .
W 3º 1.


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