No hay nada más escalofriante que contar historias de miedo por la noche, en medio del bosque mientras se escuchan sonidos habituales, pero que en ese instante se convierten en aterradores.
Esta es una historia más, una historia muy conocida por todos… la de la niña de la curva.
Aun recuerdo cuando, siendo yo una adolescente bajábamos desde el chalet a Domeño, a la discoteca. Obviamente, eran nuestros padres los que nos llevaban y nos recogían pues ninguno de mis amigos tenía el carnet de conducir o coche. Una noche, que no fue bien, decidimos volvernos antes de tiempo. El padre de mi amiga no vendría a por nosotros hasta las 6 de la mañana y eran las 3, así que decidimos iniciar el camino de vuelta a nuestras casas caminando.
Eran apenas 5 km que amenizábamos charlando, riendo, contando historias… sí, de terror. No pasaba ni un coche por la carretera y nosotros íbamos desprovistos de linterna, así que lo mejor era ir lo más cerca posible de la orilla izquierda de la carretera.
Al llegar al cartel de la Pirotécnica vimos unas luces a lo lejos, parecía que se acercaba un vehículo. Nos colocamos en fila india y seguimos caminando. Cuando nos quisimos dar cuenta, el vehículo ya estaba encima nuestra…
Literalmente.
Mis amigos acabaron mejor, con heridas y fracturas varias. Yo, sin embargo… fui directa contra el muro de un chalet y aquí permanezco.
Si podéis, haceros una foto conmigo y añadidla a vuestro registro.
Lleva algo para escribir