
Aquí, en este lugar tocado por la mano de Dios, un lejano 20 de noviembre de 1877, se inauguraba el Convento de las Carmelitas Descalzas, dedicado -como tantos otros fundados por Nuestra Madre Teresa de Jesús- a S. José.
El fundador fue D. José Ruiz Pomar, sacerdote natural de Ruiloba, que empleó su cuantiosa fortuna en adquirir los terrenos necesarios y levantar este sólido edificio. No pudo ver terminada su obra ya que murió 7 años antes, pero un hermano suyo y el entonces Obispo de la diócesis como herederos fiduciarios lo llevaron a término.