FONT DEL CONVENT
El 1611 en París se aprobó la fundación del Convento de Forcall y en 1612 ya estaba en marcha su construcción.
El convento era espacioso, (podía dar cabida a 10 frailes), de forma claustral y recogido. La iglesia tiene 120 palmos de longitud y 28 palmos de ancho en la nave central. Tenía un retablo Churrigueresco de 35 metros de altura que tardó en dorarse un año y medio y que fue destruido durante la Guerra Civil en 1936. El campanario tiene 100 palmos de altura (22, 50 metros). Tenía también un hermoso retablo lateral de Nuestra señora del Rosario con todos los misterios, que también fue quemado durante la guerra.
El Convento estaba ubicado en una finca llamada “la Tanzada”, a la salida de Forcall, camino de la Todolella, junto al río Cantavieja y se erigió con el título de San Blas, ya que este era el Santo de su fundador. Este quiso que el convento perteneciera a la Provincia Dominicana de Valencia, para que la lengua fuera un vínculo más de comprensión con los forcallanos y exigió que en él se enseñara Gramática y Filosofía, es decir que fuese casa de formación, para que los forcallanos que no pudieran desplazarse a otros centros tuvieran acceso a este tipo de estudios.
El fundador quiso que las tierras interiores al convento tuvieran derecho de riego y ordenó comprar un campo, para que una fuente de agua potable estuviera dentro del recinto conventual.
De 1835 a 1836, el gobierno suprimió muchos conventos e incautó sus edificios, uno de los conventos de frailes suprimidos por el gobierno fue precisamente el de los frailes dominicos de Forcall. Todos los frailes de este Convento fueron martirizados, despeñándolos desde una altura; solo se salvó el Padre Tomás O.P que era forcallano y que logró esconderse. Nunca más se pudo reabrir el Convento Dominicano de Forcall, y aunque se pidió a la Reina Isabel II que enviara frailes, ella respondió que no era posible por no haber suficientes, pues muchos habían muerto en la persecución antedicha. A pesar de este intento fallido siempre quedó en la Villa el deseo de recuperar la presencia dominicana.
En el año 1886 se celebró solemnemente el 2° Centenario de la llegada de las reliquias de San Víctor al pueblo. La celebración solemne de este acontecimiento trajo consigo una renovación espiritual muy intensa en los pobladores de Forcall y como recuerdo de ello, una señora muy cristiana y poseedora de fortuna, formalizó la adquisición de parte del antiguo convento de los padres dominicos y ayudó con sus bienes materiales a la fundación de un Monasterio de Dominicas, que supliera la presencia de los frailes en la Villa.