
Una guerra fratricida de hace 80 años tuvo como escenario de una de sus más sangrientas batallas los yermos barrancos entre los valles de los ríos Jarama y Tajuña, unos combates despiadados a lo largo de tres semanas, en los que participaron unos 70.000 hombres, de los cuales más de 15.000 dejaron su vida en estas tierras, entre ellos cerca de 3.000 combatientes de las Brigadas Internacionales.
07 Bichos y enfermedades
Las circunstancias infrahumanas del frente facilitaban la transmisión de enfermedades contagiosas. Los soldados terminan viviendo en espacios reducidos, en condiciones de hacinamiento en muchos casos, en los que la higiene y el aseo son muchas veces imposibles. La tiña, pulgas, sarna, garrapatas y, sobre todo, los piojos, menudeaban entre las tropas del frente.
Se imprimieron carteles instando a una cuidadosa higiene personal, para intentar controlar estas afecciones, y probablemente otras más peligrosas todavía como la tuberculosis, que constituía una verdadera epidemia.
Con alguna frecuencia, se podían ver en las retaguardias, camiones cisternas preparados con duchas para la higiene de los soldados.
Cuando los soldados estaban de permiso era bastante frecuente que contrajeran sífilis u otra enfermedad venérea, que causaban estragos en una época en que aún no se conocía la penicilina.
“La mayor parte del tiempo la pasó en las trincheras …, entre "piojos, ratas y suciedad...olor a orina y pan rancio", y rodeado de combatientes harapientos y mal armados.” George Orwell