El monumento está situado en Avenida de Jorge Vigón en la intersección con la calle Vara de Rey.
Historia
En España fue una de las primeras esculturas que se dedicaron al personaje del labrador. Se inauguró el 20 de septiembre de 1967
Autor
El artista escultor, Alejandro Rubio Dalmati, donó esta obra a la ciudad de Logroño. Este autor, junto a su sobrino, Alejandro Narvaiza Rubio, realizaron quince monumentos más en Logroño.
Características
La figura del labrador tiene una altura de 280 cm y se alza sobre un pedestal cúbico. Al dorso se elevan dos monolitos rectangulares, en cuya base presentan relieves que aluden a las estaciones del año.
Su cabeza de proporción inferior a la de su cuerpo, muestra un aspecto rudo y mira hacia la derecha. Va vestido con pantalón, zapatillas, boina y camisa abierta, remangada hasta el codo. Porta una azada que se sujeta en su hombro izquierdo cruzando su pecho. Con la mano izquierda apoyada en la cadera soporta una especie de alforja.
Alejandro Rubio Dalmati (1913-2009), pintor y escultor, es el autor de numerosas obras que se pueden ver en todo Logroño, muchas de ellas realizadas en colaboración con su sobrino Alejandro Narvaiza. Entre otras, además del Monumento al Labrador, realizó las esculturas de la Fuente de los riojanos ilustres, el monumento de los Fueros y a los Donantes de sangre. Otras de sus obras se encuentran en el Museo de La Rioja, y otras de sus esculturas se pueden contemplar en Arnedo, Fuenmayor o Lardero.
Alejandro Rubio Dalmati donó esta obra de bronce fundido a la ciudad de Logroño. El 20 de septiembre de 1967 el monumento cincelado por Alejandro Rubio Dalmati se inauguró en presencia de las más altas autoridades como el ex ministro Eduardo González Gallarza y el cónsul de Chile en España, así como de cientos de ciudadanos. Ante los representantes de la Delegación de Agricultura, la Hermandad de Labradores y Ganaderos y la Cámara Oficial Sindical Agraria, Víctor de Lerma y Gurtubay que desde hacía pocos meses era nuevo alcalde de la ciudad, pronunció unas palabras de alabanza y felicitación por la iniciativa impulsada tiempo atrás por su predecesor en el cargo, Julio Pernas Heredia. Lo que quizás ignoraba el nuevo regidor era el trasfondo del proyecto, que había nacido sin vocación labriega alguna.
Un año antes, propuso Pernas Heredia al escultor erigir un monumento en honor al general Franco, puesto que el Caudillo carecía de tal símbolo en la ciudad, a diferencia de otras muchas capitales de provincias. Ni corto ni perezoso, Rubio Dalmati se negó en rotundo diciendo:
-Yo no hago esculturas a políticos- se excusó, evitando pronunciar la palabra dictador.
-Entonces, ¿a quién se lo harías? -replicó el primer edil sorprendido
-A un trabajador, a un obrero, a un labrador... –dijo Rubio Dalmati.
Y así fue como el escultor desafió al Régimen y se ofreció a diseñar y cincelar la Estatua del Labrador, ayudado por su inseparable sobrino Alejandro Narvaiza. El Ayuntamiento sólo contribuyó con las 500.000 pesetas que costaron los materiales.
Alejandro Rubio Dalmati nació en la ciudad chilena de Chillán en 1913, y era hijo de un tallista de Fuenmayor. Llegó a Logroño cuando tenía cinco años. Destacó desde niño por su talento artístico, estudió Bellas Artes en la Academia de San Fernando de Madrid y tres cursos de Anatomía. Fue en la capital de España donde Dalmati conoció a Picasso y donde la escritora Gabriela Mistral, cónsul de Chile, tramitó su doble nacionalidad chilena y española, que le eximió del servicio militar.
El estallido de la Guerra Civil le trajo de nuevo a Logroño, donde fue denunciado por su inclinación republicana y encarcelado en la Prisión Provincial. Sólo el pasaporte chileno libró al escultor de ser fusilado en los paseíllos diarios que llevaban a los presos políticos ante el paredón. Su condición de extranjero y las gestiones de un pintor jesuita amigo suyo lograron embarcarlo en un vapor y enviarlo rumbo a América. En Chile partió de cero en el mundo de las artes y se ganó una enorme reputación que siguió creciendo cuando regresó a España en los años 60. Dalmati murió en Logroño el 16 de mayo del 2009 siendo considerado uno de los mejores escultores riojanos de todos los tiempos.
Y aquí fue donde conocí a mi maravillosa Mujer :-)