Caché conmemorativo del III Encuentro de Geocachers Valle del Jerte.
Descripción:
Mientras escribía su obra cumbre “La Voz Dormida”, Dulce Chacón viajó hasta esta parte del Valle del Jerte para conocer, guiada por Manuel Robles, el paraje del Canchal de los Maquis, un entorno que la conmovió. Tras su fallecimiento, Manuel y un grupo de amigos plantaron en su memoria un gran castaño, ”bautizado como El Castaño de la Libertad” en el paraje de Las Vaquerizas, donde reposan parte de las cenizas de la escritora. Aficionados a la literatura y al senderismo realizan puntualmente caminatas para recordar a la escritora en El Torno.

Dulce Chacón Gutiérrez, escritora y poetaespañola, basó gran parte de su obra sobre la represión franquista, y de manera especial la situación de las mujeres. Fue Comprometida socialmente, entre otras perteneció a la Asociación de Mujeres contra la Violencia de Género, a la Asociación de Mujeres Contra la Guerra, y a la Plataforma de Cultura contra la Guerra, ambas en relación a la Invasión de Irak en el 2003.

Aunque comenzó a escribir muy pronto, no publicó su primer libro, el poemario Querrán ponerle nombre, hasta 1992. Le seguirían otras dos obras poéticas, Las palabras de la piedra (1993) y Contra el desprestigio de la altura (1995). Por esta última ganó su primer premio, el Ciudad de Irún. A continuación se adentró en el terreno de la novela. En 1996 publicó Algún amor que no mate, sobre una mujer maltratada por su marido. José Saramago la calificó de "dura pero necesaria". Un año después publicó su segunda novela, Blanca vuela mañana. 1998 fue un año de mucha intensidad: publicó Matadora, una biografía de Cristina Sánchez, la primera mujer torero española; estrenó su primera obra teatral, Segunda mano; y publicó su tercera novela, Háblame, musa, de aquel varón. En esta, retoma alguno de los temas de Algún amor que no mate, como es la violencia doméstica, abordando también otras formas de intolerancia, como la xenofobia. Con Háblame, Chacón cerraba una trilogía sobre la incomunicación en la pareja. A continuación vino un nuevo poemario, Matar al ángel (1999) y ese mismo año Cielos de barro, una novela coral ambientada en la Extremadura de la posguerra que Chacón presentó a la edición de 2000 del premio Azorín bajo el seudónimo "Hache". La novela, que obtuvo el galardón, estaba dedicada a Antonio Chacón, el padre de Dulce. El título fue un "regalo" del escritor Julio Llamazares.

Su siguiente novela fue La voz dormida, publicada en 2002. Chacón tardó cuatro años en completarla, habiendo comenzado a reunir material incluso antes de la publicación de Matar al ángel y Cielos de barro. En ella, Dulce Chacón continuó abordando los difíciles años de la posguerra, novelando los testimonios, recogidos en entrevistas por toda España, de mujeres víctimas de la represión franquista durante los años cuarenta. La novela obtuvo el premio Libro del Año 2003, otorgado por el Gremio de Libreros de Madrid. En 2002, se estrenó la adaptación teatral de Algún amor que no mate, realizada por la propia Chacón. Dirigió la adaptación Eduardo Vasco. En 2003 publicó otro poemario, Cuatro gotas. En diciembre de ese mismo año, la carrera de Dulce Chacón se truncó con su prematura muerte a los 49 años víctima de una enfermedad.
