Este tipo de monumento se denomina en Aragón “peiró”, cruz de suelo, cruz de sol, peirón o pairón, dependiendo de las zonas, consiste generalmente en unas gradas de planta circular o poligonal sobre las que se eleva un fuste rematado en nudo, macolla o capitel, que sustenta la cruz de piedra labrada en cantería.
Fue antigua costumbre en el Reino de Aragón elevar cruces en conmemoración de fechas o acontecimientos, o como simples testimonios de piedad cristiana, generalmente junto a los caminos para fomentar la piedad de los viajantes.
Señalizan vías y caminos. Principalmente avisan de la proximidad del pueblo.
En tiempos de nieves en los que los caminos no se distinguen sirven de guías pues se ubican en todos los caminos que confluyen en el pueblo.
Delimitan términos municipales o linderos particulares.
Sugieren a los viandantes que recen una oración por el motivo religioso en él representado.
En dos de las caras del Fuste, hay una inscripción que os invito a descifrar.