Cobre
Serie Minerales de la Provincia de Huelva
CARNET DE IDENTIDAD:
Clase: elementos.
Sistema cristalino: cúbico.
Formula química: Cu.
Dureza: 3,5 - 4,5.
Densidad: 8,93.
Exfoliación: no presenta.
Fractura: astillosa.
Color: rojo de cobre.
Raya: roja metálica.
Brillo: metálico.
Fluorescencia: no presenta.
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Es un elemento nativo de notable importancia industrial, especialmente en el campo de la electrónica y para la obtención de aleaciones.
El cobre es un metal conocido desde la prehistoria y fue uno de los primeros en ser utilizado, tanto solo, como en aleación con el estaño para formar bronce. Se empleaba fundamentalmente en la fabricación de armas y objetos ornamentales y sagrados. Su importancia empezó a disminuir cuando el hombre inicio el uso del hierro: los antiguos hititas consiguieron derrotar a los faraones egipcios debido a que utilizaban armas de hierro, más resistentes que las de bronce usadas por sus adversarios.
Su nombre deriva del latín tardío adramen (cobre, bronce), mientras que el término del latín clásico cuprum (cobre) tiene su origen en el vocablo griego kupros, nombre de la isla de Chipre, donde el mineral se encontró por primera vez.
Características:
El cobre cristaliza en el sistema cúbico, pero los cristales, cúbicos y octaédricos, son muy raros. Por lo general, se presenta en masas compactas de notables dimensiones, en asociaciones dendríticas o filamentosas muy típicas. También se puede encontrar pseudomorfo sobre calcita, aragonito o cuprita; en estos casos sustituye completamente a estos minerales y asume sus hábitos.
El cobre es un elemento nativo, constituido, por tanto, exclusivamente por cobre.
Su estructura reticular es cubica, de modo que los átomos de cobre aparecen dispuestos en los vértices y en los centros de las caras del cubo; se trata, por tanto, de un retículo cúbico de caras centradas.
Es un metal semiduro (entre 3,5 y 4,5 en la escala de Mohs), que se raya fácilmente con la navaja. Es muy pesado, dúctil (se pueden obtener de él hilos muy finos) y maleable (se pueden obtener láminas muy finas), como el oro y la plata.
El cobre tiene un aspecto opaco; en la superficie fresca presenta un brillo metálico y un característico color rojo cobrizo que, no obstante se altera fácilmente. En efecto, se recubre de patinas negras o iridiscentes formadas por óxido de cobre o por costras verdes brillantes de malaquita (carbonato de cobre). Es prácticamente imposible conservar el cobre nativo su bello color originario y, a menos que se barnice con sustancias adecuadas, hay que resignarse a verlo "oxidado".
Se trata de un óptimo conductor del calor y de la electricidad y, además, es soluble en ácido nítrico. Funde a una temperatura muy elevada (1.082°C). Sus sales solubles son muy venenosas y por ello, cuando aún se utilizaban utensilios domésticos de cobre, no eran raros los envenenamientos producidos por su ingestión.
El cobre es un mineral que se reconoce con facilidad en caso de dudas se puede recurrir a sencillos análisis químicos. Por ejemplo, es soluble en ácido nítrico. Si humedecemos un hilo de platino en esta solución y la llevamos a la llama (puede servir la llama del quemador de cocina), ésta se colorea de verde intenso; si añadimos amoniaco a continuación la solución se vuelve azul. Hay que tener cuidado, no obstante, con los vapores del ácido nítrico, pues son peligrosos y no deben respirarse; además, este ácido quema los tejidos orgánicos y hace que la piel se mancha de color amarillo y la ropa se agujeree.
Origen y yacimientos:
Los yacimientos de cobre están relacionados con rocas ultra básicas, constituidas por minerales ricos en hierro y magnesio; éste metal se origina también debido a determinados procesos químicos en yacimientos de sulfuros. Se encuentra en masas bien visibles, en cavidades de basaltos y en conglomerados.
En viejas minas abandonadas de minerales de cobre es fácil encontrar incrustaciones de cobre sobre objetos de hierro. En algunos casos el cobre puede sustituir parcialmente las fibras de madera de las traviesas. Esto sucede especialmente cuando las minas son inundadas de forma periódica con aguas obviamente ricas en sales de cobre y estas últimas se depositan sobre el hierro o reemplazan las fibras de la madera.
Bellos cristales de cobre nativo proceden del Lago Superior, Arizona y Nueva Jersey (Estados Unidos) y de Alemania y Finlandia. En forma de dendritas o de pequeñas masas se encuentra en el norte de Chile, así como en Rusia y Zambia.
En España es frecuente encontrar cobre nativo en la mayoría de las monteras de las minas de cobre. Destacan los ejemplares procedentes de la localidad de Infiesto (Asturias), Amezketa (Gracias), Linares y La Carolina (Jaén), y Ríotinto, Almonaster la Real, Calañas, La Nava, Puebla de Guzmán y Tharsis (Huelva). Abunda asimismo, en las minas de los Pirineos aragoneses.
Aplicaciones:
El cobre nativo, en estado puro, muy rara vez se presenta en cantidades suficientes para ser explotado industrialmente. Para sus diferentes usos industriales el cobre se extrae de diversos minerales, como la cuprita (óxido de cobre), la calcocita y la covellita (sulfuros de cobre), la calcopirita (sulfuro de cobre y hierro) y la tetraedrita (sulfuro de cobre y antimonio).
El cobre ha sido desde tiempos remotos un metal de gran importancia para diversas civilizaciones. Desde la Edad del Bronce, por ejemplo, se utiliza para fabricar dicha aleación.
Antes del inicio de la metalurgia del aluminio, era utilizado para obtener objetos domésticos de cocina, debido a sus excelentes maleabilidad y conducción del calor.
Actualmente el principal empleo del cobre tiene lugar en el campo de la electrónica. Al ser dúctil y óptimo conductor de la electricidad, se utiliza la obtención de cables e hilos eléctricos de todas dimensiones.
Ejemplares notables:
Los más bellos ejemplares de cobre proceden de Estados Unidos. De ese país son célebres los cristales hallados en el Lago Superior, donde se han encontrado además masas de algunas toneladas de peso y varias aleaciones de cobre y plata. Otros ejemplares interesantes proceden de Arizona y Nueva Jersey.