¡Qué afortunado se puede sentir Piolín!!!! él tiene una entrañable abuelita que siempre le cuida y se preocupa por él: le mantiene limpia su jaula, le saca a la calle para que le dé el sol...y sobre todo vigila que Silvestre no se lo meriende.
Pero hoy resulta que La Agüela ha ido de visita a la casa de Silvestre y de Piolín y las dos abuelas están tan inmersas en la resolución de un mysteri que no sabemos si esta vez el cuento tendrá final feliz. Esperemos que la jaula sea resistente.


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