Seguramente que muchos avilesinos la conozcan también por otro nombre, por el que siempre ha sido conocida para nosotros, la "Iglesia nueva de Sabugo". Y es que es su construcción, obra del arquitecto Luis Bellido González, obedeció al deseo de la próspera burguesía avilesina del momento de contar con un nuevo templo que supliese en sus funciones a la pequeña y humilde iglesia vieja de Sabugo, barrio marinero al que, curiosamente, no se orienta.
Es de planta de cruz latina, con tres naves y una de crucero, además de un ábside poligonal poco acusado externamente al estar flanqueado por dos sacristías. En la fachada, entre las dos torres de los extremos, que culminan en agudos capiteles, hay un cuerpo más bajo, con un pórtico o portal inferior, de tres arcos, en cuyas enjutas se hallan las estatuas de los cuatro evangelistas esculpidas en mármol de Carrara. La mayor parte del conjunto ornamental interior (retablos, confesionarios, cuadros del altar referidos a Santo Tomás de Canterbury y San Pedro Nolasco...) se realizó en el taller de Félix Granda-Buylla, asturiano establecido en Madrid. Las vidrieras corresponden a Maumejean Hnos.
La iglesia esta enclavada en pleno eje comercial de la ciudad, la calle La Cámara, y muy cercita del barrio de Sabugo, parte del casco histórico de la ciudad y ahora zona de copas y terrazas.