Una cápsula del tiempo es un recipiente metálico hermético, sellado o lacrado que tiene como objetivo guardar todo lo que contiene en su interior para enviarlo directamente al futuro. En su interior puede albergar desde mensajes e imágenes hasta cualquier tipo de objetos que hablan de la época en la que se prepara la cápsula. ¿Y con qué fin se guarda todo esto? Principalmente, se guarda para que las futuras generaciones puedan disponer de esos objetos o mensajes que han viajado a través del tiempo y así conocer mejor cómo eran las épocas anteriores y sus habitantes.
Como podréis imaginar, esto no es un invento nuevo ya que el ser humano siempre ha sentido el deseo de comunicarse con otras generaciones por lo que de vez en cuando nos hemos encontrado con alguna cápsula del tiempo perteneciente a una civilización anterior a la nuestra. Ya en la Epopeya de Gilgamesh, un libro en el que se refleja la transitoriedad de la vida del hombre en la tierra, aparecen una serie de instrucciones para encontrar entre las murallas de la ciudad de Uruk, una caja de cobre. A veces, incluso las cápsulas del tiempo pueden ser no intencionadas, como ocurrió en el caso de Pompeya tras la fatal erupción del Vesubio.
Como vemos, el hombre siempre ha sido realmente curioso y perseverante en dejar su impronta y su paso por la tierra de alguna forma u otra. Recientemente se han descubierto cápsulas muy antiguas, como la que se descubrió en 2009 en Madrid que data de 1835. La primera cápsula del tiempo moderna se considera La Cripta de la Civilización, cerrada en 1936 y con fecha de apertura prevista para el año 8113. Y en los últimos años, también se han enviado cápsulas del tiempo al espacio.
Este cache como su nombre indica, pretende ser una capsula del tiempo para ver cuanto dura. Su situación está en un paseo de bastante tránsito, por lo que se deberá tener mucho cuidado a la hora de cogerlo y dejarlo en su lugar para evitar expoliaciones.