Yacimiento arqueológico de Complutum
A poco más de 20 km de Madrid, en las magníficas vegas de la margen derecha del río Henares, se encuentra la ciudad romana de Complutum. Su origen se remonta a finales del siglo I a.C., cuando la población complutense abandonó el cerro de San Juan del Viso para instalarse en tierras más fértiles para el cultivo y el pastoreo y acercarse a las grandes vías de comunicación. Se construyó una moderna ciudad de nueva planta y paisaje plenamente romano que pronto recibió el rango de municipium. El extenso territorio de Complutum abarcaba parte de la Comunidad de Madrid y de las provincias de Guadalajara, Cuenca y Toledo, situado en la Celtiberia y en concreto en la zona del primitivo pueblo Carpetano.
La ciudad fue construida probablemente al final de la República y parece que nunca llegó a abandonarse por completo, pasando a ser un suburbio de la nueva ciudad del llano. La predilección por este nuevo emplazamiento podría deberse a varios factores, entre ellos el religioso, ya que su localización entre los ríos Henares y Camarmilla responde a la fuerte relación por el culto de los romanos al agua, las ninfas y a Diana.
Complutum pronto se convirtió en un importante centro económico y estratégico del que partirían y confluirían vías hacia distintos lugares de la geografía de Hispania.
En el siglo V d.C. se desarrollaron importantes modificaciones arquitectónicas en la ciudad, pero manteniendo el diseño urbano original. Este se mantuvo hasta prácticamente el siglo VIII d.C. mientras uno de los suburbios orientales, el Campo Laudable (el actual centro de Alcalá de Henares) iba ganando población y relevancia. El colapso definitivo de Complutum llegó con la invasión islámica en el año 711, cuando el centro poblacional se trasladó a las colinas de la margen izquierda del río Henares.
Los restos arqueológicos de Complutum que podemos visitar actualmente responden al momento de máximo esplendor de la ciudad, alrededor del siglo IV d.C. Fue construida en época de Augusto en la confluencia de los ríos Henares y Camarmilla, en una gran llanura, en lo que hoy es Alcalá de Henares.
La ciudad tenía una extensión de unas 50 hectáreas y estaba rodeada por amplios suburbios. Contaba con una estructura ortogonal, dispuesta en manzanas cuadradas conformadas por el cruce de las calles que atravesaban la ciudad de Norte a Sur (llamados cardos) y de Este a Oeste (denominados decumanos). Las manzanas medían 30 x 30 metros, a lo que había que sumar también la medida de los pórticos, dando lugar a manzanas de alrededor de 35,90 metros, lo que sería un 1 x 1 actus, medida romana que equivalía a 120 pies.
Dos calles principales atravesaban la ciudad perpendicularmente, el Cardo Máximo y el Decumano Máximo. En el lugar en el que se cruzaban se establecía el Foro, donde se levantaban los edificios públicos más importantes de la ciudad.
El formato de calle que se conoce principalmente en Complutum es de 12 metros de ancho, dividido en 6 metros de calle y un pórtico de 3 metros a cada lado de la misma. Este esquema se repite en la mayoría de las calles de la ciudad aunque en las zonas de los edificios públicos hay ciertas alteraciones. La ciudad contaba también con un sistema de saneamiento y abastecimiento de agua y una elaborada red de alcantarillado fechada a mediados del siglo I d.C.
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