Te encuentras frente al pósito real, un edificio del siglo XVI ampliado durante el reinado de Carlos III.
Fue sede de un banco agrícola que bajo el control del Ayuntamiento prestaba grano a los agricultores en época de carestía como adelanto del año venidero.
Su finalidad era doble: realizar préstamos en especie a los agricultores, que los reintegraban al año siguiente una vez recogida la cosecha, y regular el mercado del trigo, cuando el precio de éste y el del pan tendían desmesuradamente al alza, con el fin de evitar o atenuar posibles conflictos sociales.
Tras la guerra de la Independencia (1808-1814) comenzó su declive.
En 1911 fue enajenado en pública subasta y convertido en vivienda y tras diversos avatares y gracias a la petición popular de firmas, impulsada por Francisco Escribano, cronista oficial de la villa y Andrés Escribano, en 1991 pasó a ser propiedad municipal.
En 1996 terminaron los trabajos de restauración por parte de una Escuela-Taller, con el arquitecto Jesús Perucho Lizcano y el director José Antonio Sancho Calatrava.
En la actualidad es Museo Municipal, contiene una muestra permanente de arqueología, alberga exposiciones temporales, conferencias y actos institucionales.